29 noviembre 2006

LA TERAPIA DE LAS BURBUJAS

LA TERAPIA DE LAS BURBUJAS


Yo ya les dije a Lady Pubertiana y a mi querido hooligan que estoy hasta la coronilla de sus pleitos y es que esta pudiera ser la casa encantada, la casa de la reja verde, la casa amarilla o lo que sea, pero ni uno ni el otro, esta es “La casa de los gritos”. Por eso cuando la Charito sale a pasear a su perro se me queda viendo con ojos de maldita vieja mala madre nada más porque siempre que quiero asesinar niños la mujer esta tiene la ventana de su sala abierta y oye cuando Lady Pubertiana le grita al hooligan que es un joto y el hooligan se la regresa haciéndole chilenita como si su hermana fuera un balón y llego yo y me meto entre los dos y no me queda de otra más que arrimarles la ropa al cuerpo a estos mugrosos escuincles.

Por eso le digo al susodicho que nos deberíamos mudar a una casa con terrenos baldíos a los lados y así ni quien diga nada, ¡pero qué digo! Si este hombre es la versión recargada de Herodes. Charito no le hace mala cara a él nada más porque cuando el susodicho quiere matar niños coincide con que la mujer esta se va a su clase de tejido.

Pero ayer no me lo van a creer, 5 minutitos que me fui al super y los dejé amenazados de que no quería que se tocaran ni la sombra, nada de pleitos ni insultos y todavía llegué y compré todo de rapidito pensando que ya se estarían destripando cuando voy entrando y raro, se respiraba un ambiente de calma que no vieran, nada de gritos, nada de sangre, solo unos hermanos compartiendo una cobija tronando un papel de plástico de esos de burbujas ¡ay que cuadro tan hermoso! Ni en los documentales de National Geographic que han pasado a dos cachorros tan amorosos como estos ¡qué cosa! Ya cuando me iba acercando en silencio para sacar una foto para que el susodicho me crea, los escuché hablando de si el Peje loco, y tronaba una burbujita, que si el presidente ya dejó Los Pinos y tronaba otra burbujita, parecían dos políticos intelectuales intercambiando soluciones para el país.


Ni cómo interrumpirles su reunión rompe-burbujitas cumbre. Pa pronto le llamé al susodicho para contarle y ya al rato que regresó y que estos se empezaban a pelear por el último cachito que quedaba, antes de saludar les bajó un rollo como de 4 metros, ¿se dan cuenta lo que significa eso? ¡CUATRO METROS de paz para esta casa!

Yo le dí un beso al susodicho, por fin entendió que la pedagogía consiste en aplicar esas cosas con los niños y no en andar empinándose cervecitas los Domingos ¡Ahhhhhh como me gusta cuando le entra lo didáctico a este hombre!

Por eso antes de que otra cosa suceda yo me fui a robarles a estos escuincles UNAS BURBUJAS de las que quedaron para ustedes, para cuando sientan ganas de matar a alguien.

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27 noviembre 2006

UNA ESPOSA PERDIDA

UNA ESPOSA PERDIDA


¡Ay Dios de mi vida! No están para saberlo pero el Sábado a medio partido de fútbol del hooligan que a un niño le dieron un santo patadón en la naríz, ¡pobre escuincle! Parecía sucursal del Mar Rojo el charco que tenía del sangradero. Yo corrí a buscar el botiquín a un mini-elevador que me indicaron, según esto que subiendo había una enfermería. Lo curioso del caso fue que mi entrenador guapísimo también pensó lo mismo.

Toda la vida me quejé de los elevadores pequeños quesque la claustrofobia y esas cosas que le invento al susodicho para que nos deje poner el aire acondicionado del coche, porque según dice el ideático que si le prendemos el aire no jala el coche ¡háganme favor! Por eso siempre llegamos a todos lados acalorados y despeinados en esta familia ¡es el colmo! Todavía para disculparse el susodicho siempre dice que abriendo la ventanilla es como terapia anticlaustrofóbica. Pero cómo quejarse ahora que estaba en ese cuadrito de 2x2 con el guapísimo del entrenador ¡ni con 20 claustrofobias encima, faltaba más!

Yo creo que me puse algo colorada cuando se trabó el elevador, como en las películas esas donde lo detienen y salen 20 minutos después todos desfajados, aunque el entrenador por más que le picó a todos los botones (del elevador, deeeeel elevadooor) no pasaba nada.

-Sho no traigo celular, ¿usté sí? – Me preguntó con su tonadita argentina que me derrite.

Pero ya saben que en la vida cargo celular, así que no nos quedó de otra más que esperar y esperar y esperar.

Como no aparecía mi entrenador guapísimo para el segundo tiempo el susodicho tomó el mando. ¡Madre santa! Dijeron las otras señoras que se la pasó grite y grite a los escuincles, que si fulanito córrele por la banda, que si sutanito bárrete muy dueño de sí, el condenado ni cuenta se dio de que su mujercita estaba oliéndole el aliento al entrenador ¡qué cosas!

Lo malo ¿o bueno? de todo es que las fantasías de quedarse atrapado en un elevador jamás me han salido con el susodicho, la vez que lo intentamos recién había puesto el botón cuando alcanzamos a escuchar que voceaban a los papás de un niño perdido con la descripción del hooligan y tuvimos que suspender para ir a consolarlo que ya berreaba el pobre escuincle.


Pero ahora comprendí como es que en las películas se pone el pause y les alcanza el tiempo para todo pues el entrenador me contó desde su infancia, cómo le dio por emigrar a México, porqué acabó trabajando de entrenador de escuincles y hasta me confesó que marca de trusas usa ¡Ahhh qué cosas! Como que el medio tiempo ahí atrapada no me despertó la claustrofobia, si no la hormona de mamá gallina que casi terminé dándole consejos para la novia y de qué hacer en la casa. Me dí cuenta cuando ya después de media hora forzaron la puerta del elevador para abrirla y le pregunté igualito que cuando le digo a Lady Pubertiana “¿Ya revisaste que no se te olvide nada ahí adentro?” y el pobre de mi guapísimo entrenador me contestó casi “Si má”


El susodicho me vio y en lugar de abrazar a su esposa como un hombre tierno y entregado que lleva media hora con la mujer perdida, me regañó, que qué diablos hacía ahí adentro con el muchacho ese, que para qué sirven las escaleras y cosas así ¡Ingrato que es! No sabe que no se le perdió una mujer cualquiera, se le perdió una esposa fiel como perro. Claro está, eso antes de que se tuviera que regresar por el silbato que dejó ahí en las gradas cuando le pregunté si no se le olvidaba nada ahí encima ¡Hombres estos!

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24 noviembre 2006

SE BUSCA UN MARIDO LIGHT

SE BUSCA UN MARIDO LIGHT


Yo ya le dije ayer a Lady Pubertiana que no se le ocurra decirle a su papá que estamos a dieta, no por que piense que me va a discutir pues siempre que le recorto la comida el susodicho se convierte en la niña del exorcista y se retuerce todo el pobre. La última vez le compré unos cacahuates japoneses light ya estaba a punto de echar espuma por la boca como lombriz con sal ¡qué espanto! Por eso le dije que con su papá hay que usar la psicología, algo que sin decir, obedezca como cuando va al W.C. y le pongo ojos de pistola que significa que si veo un chisguete milimétrico salpicado lo mando directo a la silla eléctrica, y aunque sale mentando madres como para afianzar el poder del macho, ya se acostumbró y obedece por inercia el pobre.

Pero las veces que le he dicho que estoy con la nutrióloga, algo pasa en su interior que le despierta al susodicho su yo indomable y empieza a ser el susodicho contreras. Y yo que he de confesarles que no tengo mucha voluntad luego luego me convence de pecar el desgraciado, desde que éramos novios y me decía que allá en esa esquinita estaba oscurito que me dí cuenta del poder de convencimiento que se carga este condenado ¡qué cosa!

Y luego pa colmo el hombre que en la vida me llama por teléfono, casi puntual antes de salir del consultorio llama para preguntarnos que si queremos que pase por pan dulce- tacos- tortas- tamales o todo lo que se derive de sube kilos para cenar y cuando me doy cuenta ya le estoy pidiendo para la Lady Pubertiana una dona de chocolate y para mí un polvorón. Cuelgo y me digo para mis adentros que esto no puede ser, hasta que abrimos la bolsita del pan y a la primera mordida me doy cuenta que en esta casa somos todos bulímicos pero con alz heimer pues después de tanto pan se nos olvida vomitar.

Todavía llega y se pone a criticar a fulanito que está echo un cerdo, y yo que no le voy a llevar la contra le digo que sí, y Lady Pubertiana que cuando le conviene se hace una con su papá también le da cuerda ¡Madre santa! Eso hasta que nos toca la cita con la nutrióloga y nos tenemos que subir a la báscula y el susodicho, que a veces nos acompaña todavía le aconseja a Lady Pubertiana que se quite la chamarra, se saque las monedas y todo lo que traiga cargando para que no pese de más ¡háganme favor! Si lo que nos tenemos que sacar es a este hombre que es como el mismísimo diablo ¡pos este!


22 noviembre 2006

UNA MAÑANA DE MESSENGER

UNA MAÑANA DE MESSENGER


Que no lo sepa Lady Pubertiana pero yo no sé que tenga el Messenger que en cuanto me planto me digo para mis adentros “No más un ratito” y me pasan las horas ¡qué horror! Lo peor es que todos los demás que también se cuelgan horas ahí están disque trabajando ¡pobres, qué sacrificados! No más les digo que ya pasé lista que si a Netrusko que estaba en junta, al tal Octavio del canal once quesque estaba haciendo un reportaje, a Yanett que puso una foto de su perro y dice que su perro aprendió a limpirase las patas antes de entrar a la casa y yo que llevo 8 años enseñándole eso al hooligan y no me resulta ¡háganme favor!, y así como lista de la escuela: Presente fulanito, presente sutantito, presente menganito ¡Madre santa! Lo que es la tecnología.

Luego mi primo dijo que me mandaba a su hijo y todavía el muy degenerado me dice: “Ahí te va” y me dice pícale en enviar ¡Dios de mi vida! Yo para mandar un hijo sí le piqué les juro, pero nunca lo anduve platicando así como así, luego me dice “Dale donde diga Abrir” (yo como que ya había escuchado eso antes en la boca del susodicho) y cuando veo me va saliendo la fotografía del ultrasonido de su hijo ¡qué miedo! Así en color sepia, ese que me gusta tanto le salen hasta los lunares cuando el escuincle todavía está empaquetado, ya no más le contesté que estaba muy amarillo, cosa de ajuste tecnicolor ¡faltaba más!

Ya por ahí, después de hablar de la vida, del amor y hasta de los tiempos aquellos y esas cosas que me di cuenta que era la una de la tarde le dije a todos adiós y me fui rapidito a ver qué cocinaba porque a estas alturas mi casa ya empezaba con un olor a Mc Donald’s que no vieran


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20 noviembre 2006

EL INICIO DE LA REVOLUCIÓN

EL INICIO DE LA REVOLUCIÓN

De veras que para el susodicho la edad de Lady Pubertiana y todo ese trance del acné y que empieza a ver guapos a los patinetos se traduce en una caja de Ranisen en el buró ¡Madre santa! A este paso voy a tener que hacer pacto con el laboratorio farmacéutico antes de que nos quedemos sin un quinto.

Pero el hombre sabe, porque se lo he dicho cientos de veces que eche pa atrás el casete y se acuerde de lo que él hacía a esa edad, entonces es cuando le empieza un dolor en la boca del estómago que Dios guarde la hora.

Después baja las escaleras malencarado, casi sorbiendo saliva como el Dr. Hannibal Lecter y se le queda mirando a los amigos de Lady Pubertiana que están en la sala, viéndolos de reojo mientras sigue de largo a la cocina y en ese momento se hace un silencio de ultratumba ¡qué horror! Yo que estaba arriba pensé que ya había matado al primero que encontró entrepiernado pero no, sube con un vaso de leche que por que en la vida ha bajado tantas veces las escaleras en un solo día y estas cosas de andar de centinela le dan hambre.

En cuanto el susodicho da el primer paso para subir la escalera empieza otra vez la escandalera de su musiquita rockera y el relajo que se traían, eso hasta casi las dos de la madrugada que el susodicho ya empezaba a girar la cabeza como la niña del exorcista cuando tocan el timbre, que llegaron por las dos Cenicientas que invitó esta escuincla. Para pronto el susodicho se fue a parar a la puerta, que por que ya se habían ido las otras dos no iba a dejar sola a su hija como la longaniza para los gatos patinetos que estaban aplastados en la sala. Y pobres, cuando estos niños vieron resoplando al susodicho ya mejor se despidieron.

Ay Dios y yo que ayer estaba tan preocupada, por que el susodicho dijo que no pudo dormir de las agruras y ya cuando agarró el sueño estaba amaneciendo, así que el pobre hombre lleva todo el día de ayer y lo que va del de hoy en posición horizontal, como en estado vegetativo, con la mirada perdida en cuanto partido de fútbol han pasado en la tele, yo creo que hasta vio las repeticiones, el resumen de La Jugada, al Antonio de Valdez diciendo los resultados de la jornada, a los del otro canal con el análisis de los tiros de esquina y Lady Pubertiana callaaaada callaaaada, sin pedirle el control de la tele para cambiarle y yo creo que con un poco de remordimiento porque hasta ví que le acercó un platito de cacahuates japoneses junto al sillón.

Lo bueno es que hoy que se festeja la Revolución no se trabaja, ni hay un alma en la calle, ni el teléfono suena, por eso dejamos al susodicho en paz porque ya se sabe que cuando su padre entra en trance es como a los sonámbulos que si los despiertas los puedes volver locos, mucho más ahora que la Revolución empieza pero en las hormonas de estos dos.


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17 noviembre 2006

SE BUSCA UN AUTÓGRAFO

"SE BUSCA UN AUTÓGRAFO"


Ayer que nos sentamos a cenar le contaba al susodicho que mi amigo Netrusko que me lee acá en el Recetario me dejó un mensaje diciendo que se topó con mi argentino guapísimo de la telenovela en una exposición de autos y que le pidió un autógrafo para mí ¡Ay Dios mío qué emoción me agarró! Después de las escenitas calenturientas que se aventaron a mi me da el tramafat cuando van a dar las 9 y media y le voy cambiando con el control remoto al canal trece.

El susodicho entre bocado y bocado no me hizo mucho caso, es como los perros que muertos de hambre desconocen a su dueño y si les interrumpes hasta te pueden morder.

-¿Un qué? – me dijo ya para cuando iba en el último bocado.

-Un autógrafo para mí.

-¿Y el Netruese qué pitos toca? – me dijo con un tonito medio celoso.

-Mi vida, - le dije mientras le pasaba más pan para que se entretuviera masticando mientras le explico.

-Se llama Netrusko, bueno no se llama, es un seudónimo y le pidió a Santiago que es mi argentino guapísimo de la telenovela que le escribiera detrás de su boleto de entrada un autógrafo para su otra Laura, que soy yo.

El susodicho no decía nada, no más se me quedaba viendo frunciendo el entrecejo que nunca ha sido buena señal.

-Dice que le dijo “Para Mary Carmen y su Recetario” y que con su vocecita esa que me acalambra toda le dijo, “¿Pero qué es esho, quién es esha?” y que le explicó un poco qué era, pero cuando llegó a su casa se dio cuenta que no traía el boleto ¡válgame el cielo! Con ganas de irlo a buscar o de ofrecer una recompensa.

Y en eso fue que justo empezó la telenovela con la escenita color sepia de entrada y yo me quedé un poco como cuando ves a un niño abriendo un dulce y tu llevas 2 meses a dieta, hasta un poco babeándole el pan al susodicho, sin autógrafo, con ganas de abrazar al Netrusko por el detalle y al mismo tiempo de buscar el cuchillo de las cebollas que tiene mucho filo, hasta que el susodicho que ni caso me hizo me preguntó que qué le había puesto al pan que estaba tan bueno.


¡Pobre! Ya ni le dije nada, mucho menos ahora que mi argentino sha sabe que el Recetario y su otra Laura, la que no va en color sepia y tiene un guarura comiéndose un sándwich aderezado con babas del deseo, existe.

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15 noviembre 2006

LA LÓGICA DE UN LIBRERO

LA LÓGICA DE UN LIBRERO

Ayer que me dio por arreglar el librero por que ya no le cabía ni una cosa más, luego de que el susodicho se burló de mí que por que para qué fregados veo tanto programa de la Debby Travis si como pongas las cosas se ve igual, que para eso es mejor ver jugar a su equipo de fútbol de los Pumas, quesque porque es más educativo según dice nada más para que no le gane el control remoto de la tele.

-Mira amor- le dije muy tecnológica mientras abría unas fotografías del antes y del después en la computadora.

-Así estaba el librero antes – le digo y le muestro la primera fotografía, al estilo Sofiringuesco, por que han de saber que todo lo que la méndiga Sofiringa no sabe dónde va lo pone aquí, pero nadie reclama nada con tal de que la REINA no se moleste.



-Ahora mira- le digo mientras le enseño la fotografía del después, -así es a la Travis.




El susodicho miraba el librero sin pies ni cabeza, a él lo único que le importa es que nadie le toque la enciclopedia de sus méndigas Palomas Mensajeras que no sabe ni cómo dándole todo en aceptar cuando le da por navegar en internet le llegó desde Bélgica, algo parecido a un día en que nos fuimos a parar a la Iglesia vestidos de novios.

-Ahí está tu enciclopedia – le digo señalándola para que no empiece a refunfuñar, -así se ve simétrico y con armonía ¿ves?


No más me contestó con su “Ajá” igualito como cuando me pruebo un vestido y le pregunto si me queda bien y sin siquiera voltear me contesta eso ¡ay es tan tierno este hombre a veces!

-Mi vida- le dije pensando en la psicología, -si yo abrazo a la vecina es por que somos amigas, soy solidaria y talvez la estoy apoyando, se ve bien ¿no?

El susodicho se me quedaba viendo alzando la ceja que ya es señal de que me está poniendo atención.

-Pero si yo abrazo a su marido que es mi vecino guapísimo del Mercedes ya no sería solidaria, sería medio zorra, ¿te das cuenta? Es lo mismo pero está acomodado diferente.

-¡Te quedó divino!- dijo el susodicho y hasta le pegó un grito a la Sofiringa cuando la vio que venía con los cuadernos del hooligan para ponerlos ahí encima.

¡Ay Dios mío! Qué efectiva es la lógica comparativa cuando se le necesita.


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13 noviembre 2006

UNA ESTRATEGIA INFALIBLE

UNA ESTRATEGIA INFALIBLE


Por fin acabamos la mentada mudanza del consultorio y todavía no sé si sea más fácil cambiarse de casa o andar cambiando las dentaduras de otros de lugar. Ya le dije al susodicho que ponga todo minimalista, que a la gente le gusta quesque por que dicen los que saben que “más es menos”, pero el susodicho es alrevezado, es como maximalista, ¿no guarda hasta los tickets del super? No más les digo que el otro día que iba a lavar le saqué de la bolsa de la camisa un montón de papelitos que no vieran.

Pa colmo el hombre junta su montoncito y de nuevo lo vuelve a meter a la camisa ¡ay Dios tiene trauma de archivero!

Ya así como por ósmosis llegamos al partido de fútbol de mi querido hooligan. Nada más porque ustedes saben los sacrificios que hace una por ir a ayudarle al guapísimo del entrenador y a las primeras de cambio ¡zácale! Expulsan al susodicho del campo.

-Mi vida- le dije, - no más no se te ocurra decirle nada más al árbitro que él es la autoridad.

-¿Autoridad ese espandrajo de shorcitos? ¿Autoridad ese idiota que no sabe marcar?

Yo le pellizcaba el brazo mientras el espandrajo de shorcitos detenía el partido que por que hasta que se saliera el susodicho iba a continuar.

¡Madre santa! El susodicho se salió del campo y al final: saldo blanco, aunque se fue resoplando como toro de lidia y diciendo no sé que tanto de su madre (de la madre del espandrajito, y bueno también un poco de la de él)

Todavía desde afuera se escuchaba un poco ¡ay qué horror! Claro, como el árbitro no sabe de los años de dedicación para hacer entrar en razón a este hombre para que no le lleve la contra a mi mamá en las reuniones familiares, o las canas que me han salido para que comprenda que por más que le grite a la Selección Mexicana por el monitor de la televisión cuando juega nadie lo escucha y el espandrajito este con un silbatazo así sin más, lo hace que se vaya, resoplando pero obedeciendo, lo que nunca se había visto en la vida. ¡Ay Dios, yo al espandrajito mañana lo invito a tomar un café para robarle la estrategia, faltaba más!


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10 noviembre 2006

RECADO

08 noviembre 2006

UN SÁNDWICH COLOR SEPIA

UN SÁNDWICH COLOR SEPIA



Anoche por primera vez en la vida, el susodicho se enganchó con mi telenovela del argentino altote de ojos bonitos y no crean que por que le gustó la trama nnaaaa, es que en el capítulo de ayer por fin después de 10 años se encuentran los protagonistas ¡Ay Dios qué encontrón! Empezaban beso y beso de échenles agua, ahí fue cuando el susodicho entreabrió el ojo. Ya después qué vestido ni qué nada, con decirles que el susodicho quesque iba a bajar por un vaso de agua que por que no quería cenar nada porque luego le dan agruras, se quedó en stand by, ni para atrás ni para adelante pegadote al televisor.

Yo no sé cómo le hacen en las telenovelas que siempre tienen una cama cerca para lo que se ofrezca, ¡qué maravilla! Para colmo, en la vida se despeinan, el susodicho apenas pone la cabeza sobre la almohada y le queda un mohicano que Dios guarde la hora. Después aparece mi argentino y se levanta con el estómago de lavadero, que hasta ganas de lavar la ropa dan. Le hacen un close up a esos ojos hermosos y le sale una lágrima que igual me salía a mí que estaba apretando las cobijas ¡qué cosa! Todo se veía en color sepia d-i-v-i-n-o y hasta musiquita de fondo y toda la cosa.

-Ay mi vida- le decía al susodicho que seguía congelado viendo la telenovela,
-¿cuándo será el día que nos veamos así de color sepia?

-Cuando te salgas a asolear – me contesta el condenado susodicho que siempre le tiene que cortar el romanticismo a una.

-No mi vida, noooo, así como la Laura y el Santiago que traen un antojo de frijoleiros que no veas!


El susodicho volteó y me dijo “Shhhh” para que no le interrumpiera el hilo del la telenovela. Ahora resulta que el hombre que siempre me quita el control y en cuanto ponen el comercial empieza a darle a la cambiadera de canales no quería ni que lo distrajera ¡válgame el cielo!

El capítulo termina cuando Laura, que sigue sin despeinarse, despierta y Santiago ya no está, igual que el susodicho que nada más terminó la escena y no le importó ver qué seguía y se fue derechito a hacerse un sándwich, que por que estas cosas le dan hambre.

¡Madre mía! A este hombre ni el color sepia le quita el hambre ¡No hay justicia en el mundo de veras!


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06 noviembre 2006

LOS PRONÓSTICOS DEL CLIMA DEL SUSODICHO

LOS PRONÓSTICOS DEL CLIMA
DEL SUSODICHO

Todos los días en la mañana bien temprano se para el susodicho y antes de darme los buenos días o de lavarse los dientes, se para frente a la ventana y mirando el cielo dice cómo va a estar el clima del día. A mi la verdad a veces me cae un poco gordo, sobre todo cuando hay un sol de aquellos y dice que va a llover, y hasta le discuto que no esté inventando cosas y ASHHHHH para colmo en la tarde empiezan unos nubarrones neeeegros neeeegros y una llovedera que hasta miedo me da.

Me acuerdo cuando íbamos a bautizar a Lady Pubertiana se paró y dijo que tenía comezón en la planta del pié, que significaba tormenta eléctrica. Yo me reí media hora les juro, todavía en plena misa me acordaba y me ganaba la risa. Nos regresamos a la casa con toda la bola de invitados y ya tenía todo preparado, la mesa con el mantel deshilado que le heredó al susodicho su abuela, la vajilla especial de cerámica fina y el vino blanco caro que nunca me quiere comprar a mí. Todo se veía hermoso, como de revista, de pronto un relámpago cruzó el cielo y ¡zácale! Un apagón de 6 horas.

Para colmo las velas se terminaron pero estaba la gente tan animada que nadie se movía, hasta alguien rompió una copa y como apenas se veía todos se hicieron los desentendidos. Todavía el susodicho despidiéndose de algunos que ya se iban empezaba a tentarles la cara, quesque para reconocer a quién le decía adiós, según él para despedirse en "braille", hasta que pegó un tremendo gritote del pellizco que le acomodé cuando ví que empezaba a tentar algo que no era cara ¡pos este!

Yo creo que a este hombre se le fue afinando ese sentido especial de tanto estar trepado en la azotea esperando a sus mendigas palomas mensajeras todo para que el clima no les afecte y lleguen a tiempo, y no es que sea una egoísta les juro, es que cuando me voy a algún lado en la vida me ha esperado a que regrese y menos trepado en algo (que ojalá fuera el ropero).

Lo peor de todo no es esto, es que el otro día que invité a mi suegro a comer se para y alza la mano señalando una nube y dice: “Esa trae granizo” ¡Madre santa! ¿Se dan cuenta? Esto es genético.



Tanto dinero que ha invertido la humanidad en mandar satélites al espacio para que nos pronostiquen el tiempo y todo para que yo lleve durmiendo 17 años con el Walter Mercado del clima ¡qué cosa!

01 noviembre 2006

UN HALLOWEEN FRUSTRADO

UN HALLOWEEN FRUSTRADO


Ayer el susodicho despertó de ultratumba ¡qué espanto! Le salió por detrás al hooligan disfrazado de “algo” que nunca di qué era y le pegó un susto que casi me deja un hijo diabético. Quesque por primera vez en su vida quiere compartir con su hijo lo que es salir a pedir dulces a las casas. Es raro eso les juro, por que este hombre toda la vida ha odiado eso y me acuerdo que antes de que tuviéramos hijos tocaban los escuincles a pedir, él salía refunfuñando diciéndoles que no había nada, ya después cuando tuvimos hijos y se le quitó un poco lo Herodes les convidaba un puñito de cacahuates japoneses, que ya es decir.

-¿Pero de qué te disfrazaste mi vida? – le pregunté, y todos esperábamos la respuesta por que el hombre venía con la camisa desfajada, la nariz roja como el reno ese de Santa Claus y todo despeinado. ¡Pobre! Ni el supo de qué se disfrazó pero aquí entre nos he de confesarles que yo ese disfraz ya se lo había visto algunas veces antes, cuando se le pasan las copas en alguna fiestecita.

Ya después de un rato de convivencia padre e hijo regresaron a la casa y el hooligan se subió llorando a su recámara.

-¿Qué te pasa mijo? – le preguntaba mientras que con la lágrima se le hacía surco en el cachete de la pintura de calavera que traía en la cara.

-¡Nadie me dio nada mamá, N-A-D-I-E-!

-¿Cómo va a ser? ¿Estas seguro que gritaste bien, dijiste “Queremos Halloween” bien pronunciado? – le pregunté, por que ya saben que este pobre es un poco disléxico que hasta confunde “formaica” con “fornica”.

-Sí mamá, síiii – decía y se hacía un batidillo de pintura cuando se limpiaba las lágrimas con las manos.

-Ay mijo, a lo mejor ya se les habían terminado los dulces.

-No mamá nohohohohohoho- decía suspirando para adentro del berrinche.

-¿Entonces?

-Yo venía mamá, me paraba con mi disfraz reluciente de calaca, me brillaba con la luna, ¡Uuuyy hubieras visto! Se veía fosforescente y todos se me quedaban viendo con un poco de envidia, todo era perfecto T-O-D-O.

Yo lo veía intrigada, si no fue falta de dulces y se sentía tan dueño de sí ¿qué le pudo haber fallado a este escuincle? Pero él siguió contándome.

-Todo iba bien, salían las señoras de las casas cargando sus canastas llenas de dulces, ¡habían los chocolates esos que me encantan! De pronto, cuando estaban a punto de tomar un puño para echarlo a mi bolsa de dulces ¡zaz! Algo pasaba que me miraban horrorizadas y se metían a sus casas. Hubo algunas que hasta iban por sus hijos y los metían a jalones, como si yo les causara horror.

-Ay mijo, ya sabía yo que aunque tu disfraz era el más barato iba a funcionar.


-¡Eso no eraahahahahahaaa! – decía y volvía a suspirar para adentro, -Cuando me puse a revisar por qué se espantaban tanto me di cuenta que fue por culpa de mi papá.


En seguida pensé lo ingratos que pueden ser los hijos con uno ¡qué bruto! Nada más por un día que te decides a convivir con ellos y tan fácil te culpan de cualquier cosa. Ya estaba yo echándole mi sermón al hooligan de amaos los unos a los otros cuando salió de su berrinche y se paró diciendo que oyó que dos mamás que venían con sus hijas disfrazadas de Morticia les iban diciendo a los demás que tuvieran cuidado porque por ahí andaba un borracho persiguiendo a un niño.

¡Madre santa! Me paré y me fui derechito a hablar con el susodicho.

-¡Mi vida necesito hablar contigo! – le grité, pero el hombre ya venía con su cervecita que le hacía juego con el disfraz.

-¡Te dije mil veces que no te posesionaras de tu papel, que cuando uno se disfraza hay que ir tranquilo, no dándole vida a la caracterización!

Y como en el fondo es buen padre se fue a llenarle la bolsa al hooligan con los dulces del año pasado para que no la viera tan vacía y se fue a sentar al reposet a ver la tele un rato. Al hooligan yo creo que le dio algo de remordimiento que se fue a sentar junto de su papá, y ahí los dejé al borracho espanta niños y a la calaca muy acurrucados viendo el fútbol.