20 noviembre 2006

EL INICIO DE LA REVOLUCIÓN

EL INICIO DE LA REVOLUCIÓN

De veras que para el susodicho la edad de Lady Pubertiana y todo ese trance del acné y que empieza a ver guapos a los patinetos se traduce en una caja de Ranisen en el buró ¡Madre santa! A este paso voy a tener que hacer pacto con el laboratorio farmacéutico antes de que nos quedemos sin un quinto.

Pero el hombre sabe, porque se lo he dicho cientos de veces que eche pa atrás el casete y se acuerde de lo que él hacía a esa edad, entonces es cuando le empieza un dolor en la boca del estómago que Dios guarde la hora.

Después baja las escaleras malencarado, casi sorbiendo saliva como el Dr. Hannibal Lecter y se le queda mirando a los amigos de Lady Pubertiana que están en la sala, viéndolos de reojo mientras sigue de largo a la cocina y en ese momento se hace un silencio de ultratumba ¡qué horror! Yo que estaba arriba pensé que ya había matado al primero que encontró entrepiernado pero no, sube con un vaso de leche que por que en la vida ha bajado tantas veces las escaleras en un solo día y estas cosas de andar de centinela le dan hambre.

En cuanto el susodicho da el primer paso para subir la escalera empieza otra vez la escandalera de su musiquita rockera y el relajo que se traían, eso hasta casi las dos de la madrugada que el susodicho ya empezaba a girar la cabeza como la niña del exorcista cuando tocan el timbre, que llegaron por las dos Cenicientas que invitó esta escuincla. Para pronto el susodicho se fue a parar a la puerta, que por que ya se habían ido las otras dos no iba a dejar sola a su hija como la longaniza para los gatos patinetos que estaban aplastados en la sala. Y pobres, cuando estos niños vieron resoplando al susodicho ya mejor se despidieron.

Ay Dios y yo que ayer estaba tan preocupada, por que el susodicho dijo que no pudo dormir de las agruras y ya cuando agarró el sueño estaba amaneciendo, así que el pobre hombre lleva todo el día de ayer y lo que va del de hoy en posición horizontal, como en estado vegetativo, con la mirada perdida en cuanto partido de fútbol han pasado en la tele, yo creo que hasta vio las repeticiones, el resumen de La Jugada, al Antonio de Valdez diciendo los resultados de la jornada, a los del otro canal con el análisis de los tiros de esquina y Lady Pubertiana callaaaada callaaaada, sin pedirle el control de la tele para cambiarle y yo creo que con un poco de remordimiento porque hasta ví que le acercó un platito de cacahuates japoneses junto al sillón.

Lo bueno es que hoy que se festeja la Revolución no se trabaja, ni hay un alma en la calle, ni el teléfono suena, por eso dejamos al susodicho en paz porque ya se sabe que cuando su padre entra en trance es como a los sonámbulos que si los despiertas los puedes volver locos, mucho más ahora que la Revolución empieza pero en las hormonas de estos dos.


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