17 noviembre 2006

SE BUSCA UN AUTÓGRAFO

"SE BUSCA UN AUTÓGRAFO"


Ayer que nos sentamos a cenar le contaba al susodicho que mi amigo Netrusko que me lee acá en el Recetario me dejó un mensaje diciendo que se topó con mi argentino guapísimo de la telenovela en una exposición de autos y que le pidió un autógrafo para mí ¡Ay Dios mío qué emoción me agarró! Después de las escenitas calenturientas que se aventaron a mi me da el tramafat cuando van a dar las 9 y media y le voy cambiando con el control remoto al canal trece.

El susodicho entre bocado y bocado no me hizo mucho caso, es como los perros que muertos de hambre desconocen a su dueño y si les interrumpes hasta te pueden morder.

-¿Un qué? – me dijo ya para cuando iba en el último bocado.

-Un autógrafo para mí.

-¿Y el Netruese qué pitos toca? – me dijo con un tonito medio celoso.

-Mi vida, - le dije mientras le pasaba más pan para que se entretuviera masticando mientras le explico.

-Se llama Netrusko, bueno no se llama, es un seudónimo y le pidió a Santiago que es mi argentino guapísimo de la telenovela que le escribiera detrás de su boleto de entrada un autógrafo para su otra Laura, que soy yo.

El susodicho no decía nada, no más se me quedaba viendo frunciendo el entrecejo que nunca ha sido buena señal.

-Dice que le dijo “Para Mary Carmen y su Recetario” y que con su vocecita esa que me acalambra toda le dijo, “¿Pero qué es esho, quién es esha?” y que le explicó un poco qué era, pero cuando llegó a su casa se dio cuenta que no traía el boleto ¡válgame el cielo! Con ganas de irlo a buscar o de ofrecer una recompensa.

Y en eso fue que justo empezó la telenovela con la escenita color sepia de entrada y yo me quedé un poco como cuando ves a un niño abriendo un dulce y tu llevas 2 meses a dieta, hasta un poco babeándole el pan al susodicho, sin autógrafo, con ganas de abrazar al Netrusko por el detalle y al mismo tiempo de buscar el cuchillo de las cebollas que tiene mucho filo, hasta que el susodicho que ni caso me hizo me preguntó que qué le había puesto al pan que estaba tan bueno.


¡Pobre! Ya ni le dije nada, mucho menos ahora que mi argentino sha sabe que el Recetario y su otra Laura, la que no va en color sepia y tiene un guarura comiéndose un sándwich aderezado con babas del deseo, existe.

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