15 noviembre 2006

LA LÓGICA DE UN LIBRERO

LA LÓGICA DE UN LIBRERO

Ayer que me dio por arreglar el librero por que ya no le cabía ni una cosa más, luego de que el susodicho se burló de mí que por que para qué fregados veo tanto programa de la Debby Travis si como pongas las cosas se ve igual, que para eso es mejor ver jugar a su equipo de fútbol de los Pumas, quesque porque es más educativo según dice nada más para que no le gane el control remoto de la tele.

-Mira amor- le dije muy tecnológica mientras abría unas fotografías del antes y del después en la computadora.

-Así estaba el librero antes – le digo y le muestro la primera fotografía, al estilo Sofiringuesco, por que han de saber que todo lo que la méndiga Sofiringa no sabe dónde va lo pone aquí, pero nadie reclama nada con tal de que la REINA no se moleste.



-Ahora mira- le digo mientras le enseño la fotografía del después, -así es a la Travis.




El susodicho miraba el librero sin pies ni cabeza, a él lo único que le importa es que nadie le toque la enciclopedia de sus méndigas Palomas Mensajeras que no sabe ni cómo dándole todo en aceptar cuando le da por navegar en internet le llegó desde Bélgica, algo parecido a un día en que nos fuimos a parar a la Iglesia vestidos de novios.

-Ahí está tu enciclopedia – le digo señalándola para que no empiece a refunfuñar, -así se ve simétrico y con armonía ¿ves?


No más me contestó con su “Ajá” igualito como cuando me pruebo un vestido y le pregunto si me queda bien y sin siquiera voltear me contesta eso ¡ay es tan tierno este hombre a veces!

-Mi vida- le dije pensando en la psicología, -si yo abrazo a la vecina es por que somos amigas, soy solidaria y talvez la estoy apoyando, se ve bien ¿no?

El susodicho se me quedaba viendo alzando la ceja que ya es señal de que me está poniendo atención.

-Pero si yo abrazo a su marido que es mi vecino guapísimo del Mercedes ya no sería solidaria, sería medio zorra, ¿te das cuenta? Es lo mismo pero está acomodado diferente.

-¡Te quedó divino!- dijo el susodicho y hasta le pegó un grito a la Sofiringa cuando la vio que venía con los cuadernos del hooligan para ponerlos ahí encima.

¡Ay Dios mío! Qué efectiva es la lógica comparativa cuando se le necesita.


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