22 noviembre 2006

UNA MAÑANA DE MESSENGER

UNA MAÑANA DE MESSENGER


Que no lo sepa Lady Pubertiana pero yo no sé que tenga el Messenger que en cuanto me planto me digo para mis adentros “No más un ratito” y me pasan las horas ¡qué horror! Lo peor es que todos los demás que también se cuelgan horas ahí están disque trabajando ¡pobres, qué sacrificados! No más les digo que ya pasé lista que si a Netrusko que estaba en junta, al tal Octavio del canal once quesque estaba haciendo un reportaje, a Yanett que puso una foto de su perro y dice que su perro aprendió a limpirase las patas antes de entrar a la casa y yo que llevo 8 años enseñándole eso al hooligan y no me resulta ¡háganme favor!, y así como lista de la escuela: Presente fulanito, presente sutantito, presente menganito ¡Madre santa! Lo que es la tecnología.

Luego mi primo dijo que me mandaba a su hijo y todavía el muy degenerado me dice: “Ahí te va” y me dice pícale en enviar ¡Dios de mi vida! Yo para mandar un hijo sí le piqué les juro, pero nunca lo anduve platicando así como así, luego me dice “Dale donde diga Abrir” (yo como que ya había escuchado eso antes en la boca del susodicho) y cuando veo me va saliendo la fotografía del ultrasonido de su hijo ¡qué miedo! Así en color sepia, ese que me gusta tanto le salen hasta los lunares cuando el escuincle todavía está empaquetado, ya no más le contesté que estaba muy amarillo, cosa de ajuste tecnicolor ¡faltaba más!

Ya por ahí, después de hablar de la vida, del amor y hasta de los tiempos aquellos y esas cosas que me di cuenta que era la una de la tarde le dije a todos adiós y me fui rapidito a ver qué cocinaba porque a estas alturas mi casa ya empezaba con un olor a Mc Donald’s que no vieran


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