29 noviembre 2006

LA TERAPIA DE LAS BURBUJAS

LA TERAPIA DE LAS BURBUJAS


Yo ya les dije a Lady Pubertiana y a mi querido hooligan que estoy hasta la coronilla de sus pleitos y es que esta pudiera ser la casa encantada, la casa de la reja verde, la casa amarilla o lo que sea, pero ni uno ni el otro, esta es “La casa de los gritos”. Por eso cuando la Charito sale a pasear a su perro se me queda viendo con ojos de maldita vieja mala madre nada más porque siempre que quiero asesinar niños la mujer esta tiene la ventana de su sala abierta y oye cuando Lady Pubertiana le grita al hooligan que es un joto y el hooligan se la regresa haciéndole chilenita como si su hermana fuera un balón y llego yo y me meto entre los dos y no me queda de otra más que arrimarles la ropa al cuerpo a estos mugrosos escuincles.

Por eso le digo al susodicho que nos deberíamos mudar a una casa con terrenos baldíos a los lados y así ni quien diga nada, ¡pero qué digo! Si este hombre es la versión recargada de Herodes. Charito no le hace mala cara a él nada más porque cuando el susodicho quiere matar niños coincide con que la mujer esta se va a su clase de tejido.

Pero ayer no me lo van a creer, 5 minutitos que me fui al super y los dejé amenazados de que no quería que se tocaran ni la sombra, nada de pleitos ni insultos y todavía llegué y compré todo de rapidito pensando que ya se estarían destripando cuando voy entrando y raro, se respiraba un ambiente de calma que no vieran, nada de gritos, nada de sangre, solo unos hermanos compartiendo una cobija tronando un papel de plástico de esos de burbujas ¡ay que cuadro tan hermoso! Ni en los documentales de National Geographic que han pasado a dos cachorros tan amorosos como estos ¡qué cosa! Ya cuando me iba acercando en silencio para sacar una foto para que el susodicho me crea, los escuché hablando de si el Peje loco, y tronaba una burbujita, que si el presidente ya dejó Los Pinos y tronaba otra burbujita, parecían dos políticos intelectuales intercambiando soluciones para el país.


Ni cómo interrumpirles su reunión rompe-burbujitas cumbre. Pa pronto le llamé al susodicho para contarle y ya al rato que regresó y que estos se empezaban a pelear por el último cachito que quedaba, antes de saludar les bajó un rollo como de 4 metros, ¿se dan cuenta lo que significa eso? ¡CUATRO METROS de paz para esta casa!

Yo le dí un beso al susodicho, por fin entendió que la pedagogía consiste en aplicar esas cosas con los niños y no en andar empinándose cervecitas los Domingos ¡Ahhhhhh como me gusta cuando le entra lo didáctico a este hombre!

Por eso antes de que otra cosa suceda yo me fui a robarles a estos escuincles UNAS BURBUJAS de las que quedaron para ustedes, para cuando sientan ganas de matar a alguien.

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