08 noviembre 2006

UN SÁNDWICH COLOR SEPIA

UN SÁNDWICH COLOR SEPIA



Anoche por primera vez en la vida, el susodicho se enganchó con mi telenovela del argentino altote de ojos bonitos y no crean que por que le gustó la trama nnaaaa, es que en el capítulo de ayer por fin después de 10 años se encuentran los protagonistas ¡Ay Dios qué encontrón! Empezaban beso y beso de échenles agua, ahí fue cuando el susodicho entreabrió el ojo. Ya después qué vestido ni qué nada, con decirles que el susodicho quesque iba a bajar por un vaso de agua que por que no quería cenar nada porque luego le dan agruras, se quedó en stand by, ni para atrás ni para adelante pegadote al televisor.

Yo no sé cómo le hacen en las telenovelas que siempre tienen una cama cerca para lo que se ofrezca, ¡qué maravilla! Para colmo, en la vida se despeinan, el susodicho apenas pone la cabeza sobre la almohada y le queda un mohicano que Dios guarde la hora. Después aparece mi argentino y se levanta con el estómago de lavadero, que hasta ganas de lavar la ropa dan. Le hacen un close up a esos ojos hermosos y le sale una lágrima que igual me salía a mí que estaba apretando las cobijas ¡qué cosa! Todo se veía en color sepia d-i-v-i-n-o y hasta musiquita de fondo y toda la cosa.

-Ay mi vida- le decía al susodicho que seguía congelado viendo la telenovela,
-¿cuándo será el día que nos veamos así de color sepia?

-Cuando te salgas a asolear – me contesta el condenado susodicho que siempre le tiene que cortar el romanticismo a una.

-No mi vida, noooo, así como la Laura y el Santiago que traen un antojo de frijoleiros que no veas!


El susodicho volteó y me dijo “Shhhh” para que no le interrumpiera el hilo del la telenovela. Ahora resulta que el hombre que siempre me quita el control y en cuanto ponen el comercial empieza a darle a la cambiadera de canales no quería ni que lo distrajera ¡válgame el cielo!

El capítulo termina cuando Laura, que sigue sin despeinarse, despierta y Santiago ya no está, igual que el susodicho que nada más terminó la escena y no le importó ver qué seguía y se fue derechito a hacerse un sándwich, que por que estas cosas le dan hambre.

¡Madre mía! A este hombre ni el color sepia le quita el hambre ¡No hay justicia en el mundo de veras!


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