03 diciembre 2007

UN JARABE ENDEMONIADO PARA LA TOS

UN JARABE ENDEMONIADO PARA LA TOS




Les escribo desde la cuarentena, (eso parece les juro), tengo al hooligan tosiendo como loco que casi se voltea al revés, cada gente que entra a esta casa y lo escucha enseguida se despide quesque se les olvidó algo, que al rato regresan y así, el pediatra le mandó unas medicinas que le hacen un ratito y al otro de vuelta con la tos, total no hemos asomado la nariz ni a la reja y ahora resulta que lo único que se la quita es un dichoso juego de patinetas del X-Box, les juro más efectivo que el jarabe para la tos.





Yo creo que este niño tiene algo endemoniado, lo oigo reírse a carcajadas y hasta le grito que no se agite para que no empiece otra vez como sonaja, y cuando me asomo a ver si no puso canales en la tele de esos que ve su papá a medianoche, le veo la misma cara de degenerado pero nada más está picándole a los botones del control de su maquinita amanzafieras para que el de la patineta se caiga y se descalabre y zácale, hasta salpique sangre ¡qué horror!

Todavía el muy cínico me dice, “Mira má, ahorita vas a ver el doble salto” y yo le fingo que veo porque no quiero que se me traume el pobre, pero ni veo nada. Luego le digo que esos juegos nada más lo idiotizan y me contesta como zombie sin parpadear "AJÁ" ¡háganme favor!

Así se la pasó todo el fin de semana hasta ayer, que me prestó uno de sus jueguitos de disparar objetivos y que te suman puntos y me sale con que inténtalo tu, y me pasa el control con un montón de botoncitos de colores y me explica: azul para disparar, verde para cambiar, rojo para acelerar el vuelo y amarillo para ocultarse ¡Madre santa! Más tardó en explicarme que ya se me había olvidado para que era cada color.

Ayyyyyyy pero qué horror, me pone a disparar y que me entra el mismo demonio del hooligan les juro, ya no veía yo aviones enemigos, clarito veía que eran las méndigas palomas mensajeras del susodicho y ¡zum! ¡zaz! ¡banggg! Le picaba todo el tiempo al botoncito azul y nada más las veía desplumarse y caer al suelo y hasta rico sentía, clarito oía los disparos el ¡ploc! de cómo les explotaba todo a las méndigas palomas, uyyyyy más apretaba los dientes les juro, un desplumadero que dios guarde la hora.





Hasta que en una de esas sentí un codazo, “Ya má, ya llevas ahí 2 horas”


-Qué 2 horas ni qué ocho cuartos, no me estés levantando falsos escuincle – le dije al hooligan que ya me estaba jalando el control y más fuerzas le hacía yo. Y en eso que veo el reloj, ¡válgame! Sí fue cierto.

-Ves, lo hice para que te dieras cuenta de cómo se idiotiza uno ehhh.

-Si tu lo dices- me contestó con tonito sarcástico el condenado escuincle y ya mejor le apagué a la endemoniada máquina esa y nos fuimos a dormir.

Ayyy lo que no hará una por la educación de los hijos de veras.

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