28 noviembre 2007

COCKTAIL PARA UN YERNO

UN COCKTAIL A LA DERROTA

El viernes fue que vino el galancito ese de Lady Pubertiana a hacernos la cena después que con trabajos y convencí al susodicho para que le surtiera la listita aquella del súper. Lo peor no fue eso, lo PEOR fue que de pasadita invitaron a otros tantos y esos otros tantos en el camino a la casa convencieron al susodicho que los llevara al super para comprar botanas y otras cosas que les hacían falta.

El susodicho es así, que se la vive refunfuñando hasta de que la mosca vuela pero cuando hay otras personas refunfuña para adentro, todo porque cuando refunfuñaba para afuera las amigas de Lady Pubertiana le decían todo el tiempo que les daba terror ver al susodicho y la pobre invitaba gente pero venían como si hubieran visto a la niña del Exorcista girando la cabeza, blancos como papel los pobres escuincles hasta que después de mucho terapearlo de que si no quita esa carota la Lady Pubertiana se nos queda soltera, y nada más de imaginársela viviendo acá toda la vida fue que pudo ir cambiando un poquito esa expresión tan fea.

Eso sí, el muchachito se adueñó de la cocina y aquello parecía campo de batalla ¡qué horror! Para colmo le picó la glándula de la envidia al susodicho cuando muy tierno me vino a ofrecer un cocktail que el mismo preparó.

-Ay ya viste – le digo al susodicho enseñándole el vaso
– hasta le puso una rodajita de limón, ¡qué ternura!

-Uyyyy qué difícil ehhh, qué báaaaarbaro – me contestaba el susodicho pelando el ojo para arriba con su tonito burlón hasta que se acercó el muchachito y le preguntó al susodicho que qué le podía ofrecer y el méndigo del susodicho que no habla ni jota de inglés, le dice: “Un Bloody Mary" y el muchachito se queda viendo al techo, pensando como un perrito débil en una calle larga viendo para arriba que ya va a llover, presintiendo que ya perdió porque va a acabar todo mojado el pobre cuando en eso pega un brinco y se va ladrando del gusto…digo, cantando del gusto.

El susodicho estaba segurísimo de que ni eso iba a saber hacer este muchachito justo cuando en eso le trae un vaso hasta con un apio de adorno. El susodicho ya estaba como cuando su equipo ese de Los Pumas está a más de medio tiempo con el marcador en contra.

-¿Otra cosita? – le pregunta otra vez el muchachito, que se ve que tiene agallas.

-Un Blue Monday.

-¿Un bluqué? – le digo al susodicho, que ya estaba carcajeándose saboreando la victoria cuando se vuelve a aparecer el muchachito con otra copa servida con todo y hielo frappé.

¡Madre santa! Ya después de 5 cocktailitos de nombres raros que si Tequila Sunrise, que si Bay of Passion, que si Electric Lemonade ya estábamos en los penalties, viendo doble y en eso el susodicho como un último tiro, el tiro que lo llevaría a la gloria le pide un
cocktail Hottentottensmutter.

-Qué fregaderas son esas? – le regaño al susodicho, -De dónde te sacaste esa palabrita ehhh a ver de qué es ese cocktail?

Y todavía el muy cínico dijo que la vio en la mañana en el periódico ¡háganme favor! Y al rato llega otra vez el muchachito, con una copa llena de un líquido verdoso un poco raro y se lo da al susodicho que no le quedó de otra más que tomárselo.


-Otra cosita más? – le dice el muchachito muy amable.

-Ya mi vida, sháaaa, - le digo al susodicho, - no grashias mijo estash en tu casha.


Y ya mejor me llevé al susodicho con los hombros caídos, eliminado no por las Chivas, ni por el Cruz Azul, si no por su yernito, hasta eso que le dí un codazo y alcanzó a decirle: “Vuelve cuando quierash” como cuando al final del partido con la tristeza de haber sido eliminados todavía van y se estrechan la mano y hasta se intercambian la camiseta toda sudada.

Eso sí, si les pasa que su yerno se ofrece a prepararles una bebida confíen en sus habilidades, que si no al otro día lo estarán recordando toooooda la mañana, y claro eso mientras a la Lady no se le ocurra intercambiarse la camiseta porque ahí sí no hay cocktailito que la salve ¡faltaba más!

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