02 octubre 2008

UNA PAELLA Y UNA PA-EL

UNA PA-ELLA Y UNA PA-EL


El susodicho llegó del super lleno de bolsas que hasta el hooligan cuando lo vió empezó a retorcerce del coraje de que no lo acompañó justo esta vez que su papá iba tan $dadivoso$, ni modo ahora se espera a que al susodicho le vuelva alguna otra vez la hormona de la billetera fácil.

Ya estaba el susodicho preparando la paella cuando en eso llegaron
la Güera Ruvalcaba vestida con un kimono y con las agujas de tejer en la cabeza la pobre y con su sobrino de ojo rasgado: Ken Li que traía un ramo de flores para Lady Pubertiana.

-Son pala ti pleciosa - le dijo Ken Li a Lady Pubertiana, pero la mugrosa escuincla nada más peló el ojo y se me acercó diciendo con voz baja: "¿Y a este Jackie Chan qué le pica? y se desapareció la condenada sin dar las gracias.

Pa pronto el Ken Li se fue a meter a la cocina y yo nada más ví de reojo al susodicho que le tapaba la vista para que Ken Li no viera qué tanto le ponía a su paella como el típico niño inteligente de la escuela que no te deja copiar el exámen ¡válgame la calamidad con este hombre!

Pero se nota que el Ken Li viene de una cultura milenaria y segurito ha de saber karate, meditación y esas cosas que luego luego le encontró al susodicho su lado Yin-Yang, que según me explicaba la mugrosa Güera Ruvalcaba, que ahora ya es una sabelotoda de todo lo oriental, que significa que una fuerza es complemento de otra aunque aparentemente sean opuestas como vida/muerte, mente/cuerpo, frío/calor, susodicho/fútbol.

Yo me quedé en la sala con la Güera Ruvalcaba que ya se le quedó el tic de estar haciendo reverencias, ya hasta me dolía el cuello de tanto cabeceo ¡qué cosa! Pasó como hora y media y nada que salían de la cocina estos dos. ¡Santa Madre de Dios! Abrimos la puerta de la cocina y ahí estaban los dos abrazados como si fueran los grandes compadres, claro eso sí, tome y tome una botella de Sake que le trajo Ken Li al susodicho.

-Ashhhh ya emborrachaste al chino - le dije en secreto al susodicho mientras le jalaba el hombro.

-Todo shoooo..todo shooooo ¡El Chino me emborrrrrrashó a mí! - me contestaba el susodicho barriendo la voz.

Así que mejor les dije a todos que pasáramos a la mesa y entre Ken Li y el susodicho trajeron la paella que parecía columpio del parque, sube y baja de a ver a qué horas la tiran ¡qué cosa!


Ayyyy no les quiero contar cómo estaba la paella, era una mezcla tan rara de arroz con chorizo y todas esas cosas que lleva la paella pero decorada con surimi arriba, quesque según el susodicho que combina con estos tiempos en que todo es Made in China.

De repente en plena comida Ken Li voltea a ver a Lady Pubertiana con ojos de borrego a medio morir y abre la boca y no me lo van a creer pero en lugar de haberle dicho cosas bonitas como: "Señolita es usté la luz de mi colazón" para que todos los hubiéramos amado, el condenado se echó un eructo gigante y estruendoso ¡qué horror! quesque porque en China es de buena educación y significa que lo que comió le gustó mucho...Ya ni yo en ese que fue el peor día de mi vida

-A verrrrr a veeeeeer porqué a mí me puso un reporte la maestra de que era un grosero por echarme un eructo si dice Ken Li que es de buena educación!! - reclamaba el hooligan feliz de haber encontrado a alguien que lo comprendiera, mientras Lady Pubertiana corría al baño del asco que le dió.

Será el sereno pero aquí en México significa que es un chino cochino ¡pos este! Pero bueno, no estoy para educar chinos si con el hooligan no acabo nunca. Así corrió la comida, nos veíamos y hacíamos cara de guácala pero con discreción para que no se enojara el chinito hasta que el hooligan se para y dice: "¿Como se dice viuda en China?" y a mí se me abrieron los ojos como platos soperos nada más de imaginar que la cosa se iba a poner más tensa con los chistecitos de este escuincle. El hooligan respira hondo con la sonrisa de oreja a oreja y dice: "tausá"


¡Madre santa! No sé qué me dio más miedo, si pensar que el hooligan sabe chistecitos de esos o ver que los chistecitos eran de chinos. Respiré cuando ví que el primero en soltar la carcajada fue Ken Li ¡qué cosa! que al final terminamos muertos de risa de la tanda laaaarga de chistes chinos que nos contó el hooligan.

Cuando nos despedimos ya éramos uña y mugre de Ken Li, el prometió venir más seguido y nosotros prometimos un día ir a China a visitarlo, hasta cuando hacía reverencia para despedirse el susodicho le dio un sape y luego Ken Li se lo regresaba.

¡Hay que ver lo que nos trae la globalización a casa!

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