02 junio 2008

EL ENAMORADO AUSENTE

UN ENAMORADO AUSENTE


A mala hora pedí que el enamorado anónimo de la Sofiringa escribiera para que la pobre dejara de babearme el tapete ehhh, primero Lady Pubertiana se puso celosa, que cómo era posible que la Sofiringa tuviera más enamorados que ella, ya le dije que los enamorados no son como estampitas que se coleccionan ¡pos esta!

Diez emails recibió la condenada, mismas diez veces que me dejó un babeadero en el teclado que ya casi causa un corto circuito.

-Mire señora, mire lo que me dice aquí- y empieza a leer la condenada que hasta un coro de canarios pareciera acompañarle de fondo.


¡Ay pero qué cosas! Todo un Sabines el hombre este, con una ortografía que ya la quisiera para un día de fiesta, ayyyyyy las dos suspiramos terminando el último verso, ni el susodicho en sus mejores épocas escribió algo parecido.

Y luego la Sofiringa todo lo ha hecho al revés, con decirles que ayer que abrí mi cajón me topé con la ropa interior del susodicho y en seguidita se escuchó un gritote del hooligan que en su clóset habían puros brassieres ¡qué cosa! Y para colmo el enamorado anónimo ni sus luces en estos últimos 3 días, ni una señal de humo ha mandado el ingrato.


-¿Ya le picó en enviar y recibir? – me pregunta la Sofiringa que ahora resultó muy tecnológica la condenada.

Me dejaron a la Sofiringa vestida y alborotada, ahí la veo a la pobre barrer como si le faltara calcio, con la mirada perdida y sin ganas de nada. Ya se hacía la condenada Sofiringa paseando en una góndola en Venecia como en las películas, con el paisaje de fondo escuchando los poemas de amor que su admirador anónimo le declama en el oído y ella abanicándose la cara, no porque quiera tener una pose de diva, si no porque ya no aguanta lo calenturienta que anda la condenada.

Pero nada, todas sus ilusiones están puestas en un e-mail (y todo el quehacer de la casa también). Por eso siempre he dicho que hay que tener cuidado con eso de los amores en Internet, que si no es de carne y hueso uno no se puede andar enamorándose de los bytes de alguien, y mientras tanto seguimos esperando que nuestro Sabines nos devuelva la felicidad.

Ahhhhhhhhhhhhh (suspiro)

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