09 junio 2008

UN FUTBOL CENICIENTO

UN FUTBOL CENICIENTO


El hooligan es como los toreros, que para que les resulte una buena faena se encomiendan a todos los santos y son de un supersticiosos que dios guarde la hora, igual este escuincle que tiene los tenis y el calzón de la suerte para sus partidos de fútbol. Pero ya le prohibí que usara los calzones de la suerte porque le quedan tan chiquitos que parecen tanga de esas que usan ahora las muchachas que ni la tela se ve porque se pierde allá donde la espalda pierde su nombre ¡qué cosa! Ni modo de estar corriendo apretadito ¡qué horror!

Para colmo se le olvida su tenis del fútbol en casa del hijo de la La Güera Ruvalcaba
así que no me quedó de otra que llamarle para pasar por el antes del partido porque este escuincle primero muerto que jugar sin sus mentados tenis de la suerte.



-Ay claro querida – me respondió la Güera Ruvalcaba con su tonito ese que le odio, -¿cómo son para que los mande a buscar?

¡Válgame! Tenía que preguntar la mujer esta ashhhhhhhhhh

-Son unos que tienen ventilación transdérmica y bolsas de aire camuflageadas, suela de fricción de soporte anticiclónico con elevador antiestático de uso rudo…- le dije, que quién sabe qué será todo eso pero me salió al tiro y se oye muy apantallador porque primero muerta que decirle que son unos que están todos rotos ¡faltaba más!


Llegamos a la casa de la Güera Ruvalcaba y ahí estaba el tenis en la escalera de la entrada y se bajó este escuincle saltando en un pié para ir por el otro. Todo iba bien les juro, aunque estábamos con el tiempo encima para llegar al partido, el hooligan había desayunado bien para tener energías, con decirles que hasta Lady Pubertiana por una vez en la vida nos quiso acompañar y ya la iba yo a felicitar del gusto de que quisiera estar con la familia cuando la escuché en el celular hablando bajito diciendo que allá se veían ¡Méndiga!

Pero así igualito como en la película de la Cenicienta ¡DIIIIING! ¡DOOONG! ¡zácale! Sonó la alarma del reloj del celular del susodicho que ya no había ni un minuto más.
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-Ándaleeeeee, apúrateeeeee – Gritaba el susodicho desde el coche.

Ví al hooligan bajando con el tenis en la mano, pero con la cara de hipnotizado por no decir idiotizado, brincando cada escalón rapidito como perro con sed ¡qué cosa! Y en la puerta la hija del a Güera Ruvalcaba, que es como la versión buena a comparación del engendrito de hermano que se carga la pobre.
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¡Ay Dios! El hooligan no será bueno para la escuela, ni será el niño más limpio del planeta pero es de un enamoradizo que no vieran, se le nota que heredó el gen lagartón del susodicho que ya venía babeando la escalera cuando venía bajando de ver a la escuincla esa. De ahí todo el camino igual qué horror, igualito ha de haber ido la Cenicienta en su carruaje dándose de topes que iba a salir de pobre justo cuando le sonó el reloj ¡qué cosa!

Como si no tuviera bastante con lo de la Sofiringa caray... díganme cómo diablos se puede vivir con la empleada doméstica y el hijo idiotizados ehhh ¿cómo?

¡Pos estos!

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