14 enero 2008

UNA VEJEZ PRODUCTIVA

UNA VEJEZ PRODUCTIVA

Me quedé torcida, con la espalda molida ¡una cosa que no vieran! Todo por andar haciendo limpieza general quesque porque dicen las malas lenguas del Feng Shui que si no sacas lo viejo, la energía no fluye y no entra lo nuevo. Más me valía haber ignorado eso, más me valía no estar escuchando el programa ese con su musiquita de flauta que para que todo se relaje y se acomode si en el fondo yo lo único que quiero que siempre esté bien acomodado es el 36B, eso sí pido todos los días por todos los Dioses del del Feng Shui y todos los santitos habidos y por haber que NUNCA se desacomode, pero tengo que aceptarlo aunque me duela en el alma que ya llegué a la edad del A MÍ ANTES NUNCA… y es que a mí antes nunca me había pasado una torcedura de estas ¡qué horror!

Les escribo esto como si estuviera haciendo en un baño público, o sea “de avioncito”, estoy como regla T, o como el chucu chucu del susodicho, ese coche viejo que no jalaba ni para adelante ni para atrás. Todavía me acuerdo de cómo me burlé del susodicho cuando el hooligan estaba chiquito y se quiso agachar a sacarlo de la cuna y se quedó igual de torcido, ayyyy hasta le dije exagerado y pa colmo viejo, más me hubiera valido que la boca se me hubiera hecho chicharrón, ahora la vieja exagerada soy yo, no vaya a ser que el susodicho quiera que fluya el feng shui y me saque a mí entre todo lo viejo ¡qué cosa!

Así estaba ayer, tratándome de acostar como con grúa de esas que se echan para atrás y les suena la alarmita de biip biiip biiip avisando que ahí van y en eso llega el susodicho y me da la mano, me acuesta, me pone una pomada para el dolor y hasta me puso calcetines porque ya sabe que a las viejitas como a mi se nos congelan las patas en la noche, luego llega Lady Pubertiana y le pido que me pase un vaso con agua y ni resongó ni nada pa pronto fue y me lo trajo, luego llega el hooligan y el que ya estando acostado en la vida se para con tal de no atravesar el pasillo en la noche porque le da pavor la oscuridad, me dice que si se me ofrece algo que le llame y viene ¡ay qué cosas! Antier que era joven no eran tan atentos y hoy que estoy vieja mírenlos.


No cabe duda que a veces la vejez me sienta de maravilla.

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