26 enero 2007

COMO ENTERARSE DE LOS SECRETOS DEL MARIDO

CÓMO ENTERARSE DE LOS SECRETOS DEL MARIDO


El susodicho no ha querido reconocer que está que se muere de ganas de ir a patear el balón, nada más les digo que ayer a medio entrenamiento de los niños mientras yo estaba poniéndome al corriente con las demás señoras escuché que una dijo: “Mira, ahí viene tu marido” y a mí hasta se me empezó a subir la presión ¡qué horror!

Yo todavía muy incrédula le contesté que mi marido no podía ser porque a estas horas está concentrado en sacar muelas pero ella necia hasta que me fui a asomar y sí, ahí estaba el susodicho acompañado de un muchacho, que estoy segura era su paciente porque todavía venía babeando cuando trataba de balbucear algo de que todavía no se le pasaba la anestesia. El susodicho estaba muy quitado de la pena hablando con mi entrenador guapísimo argentino.

Y no es que una sea chismosa naaaaaaaa, nada más porque me gusta estar bien informada me tuve que acercar muy agachadita por las gradas para ver si alcanzaba a escuchar algo, pero cuando me acerqué lo suficiente solo alcancé a ver que le palmeaba la espalda al susodicho y le decía “Buena estrategia ché, sho no había pensado en éso” y se daban la mano como sellando un trato.

Me le fui a parar ahí junto y se quedó pálido el pobre.

-¿Qué haces aquí? – le pregunté.

-Hola mi vida – y se me acercó a dar un beso.

-Úschale, yo besos delante de mi entrenador no ehhh, qué vienes a hacer aquí?-

-Naaaadaaaaa- contestó con su tonito de no mato una mosca.

-¿Y por eso vienes con todo y paciente?, ¡Mira nada más, ya babeo todo el campo!- le dije.

Se volteó y me dio otro beso, pescó a su paciente y se subió al coche sin decir ni pío. Y el entrenador igual, me acercaba y empezaba a pitarle a los escuincles en cuanto me veía abrir la boca quesque para no oir nada. Claro, a él se le perdona por que por lo menos le alegra la vista a una pero al susodicho naaaaaaaa, en cuanto llegue a la casa me va a oir, por que yo no voy a poder dormir con la intriga que se traen estos.


Por eso fue que saliendo del entrenamiento me fui derechito a Liverpool a comprar uno de esos camisones vaporosos como los que usaba Silvia Pinal en las películas, que aparte de ser vaporosos también le aflojan la lengua al enemigo (entre otras cosas).

¡Ahhh lo que tiene que hacer una para enterarse de lo que pasa en el mundo caray!

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1 comentarios:

gusgo dijo...

Eso si que es un misterio...¿has pensado en hablarle a los de "misterio a la orde"? igual y te podrían echar una manita...

Saludos, Sis!