29 enero 2007

CÓMO GANAR UN PARTIDO DE FÚTBOL SIN SUDAR UNA GOTA

CÓMO GANAR UN PARTIDO DE FÚTBOL SIN SUDAR UNA GOTA

Estoy aquí escribiéndoles con un miedo que dios guarde la hora de que suene el teléfono en cualquier momento y que sea el Profesor Salcedo, que es el Director de la escuela con la notificación de que hasta aquí se acabaron los días en esta escuela ¡qué horror! Y todo porque temprano llegó el susodicho al partido de fútbol de padres de familia, bueno qué les digo, se levantó como si fuéramos a ir al Aeropuerto para llegar con dos horas de anticipación quesque pa calentar. Ya lo veía sospechoso cuando dijo que se iba a adelantar, luego luego me latió que ahí había gato encerrado. No me quedó de otra que decirle que se fuera, ¡yo qué iba a estar papaloteando dos horas antes del partido! Todavía mi entrenador guapísimo fuera a llevar sus shortcitos esos negros bueeeeno, pero con este frío seguro se iba a ir más tapado que un monje.

Lady Pubertiana que los fines de semana se queda en estado vegetativo, no pudo resistir y se levantó temprano para irse adelantando con el papá, cosa rara porque si existiera el record guiness de la hija fodonga ya la hubiera inscrito y cualquier fin de semana impondría nuevos records, hasta que nos enteramos que iba porque se había quedado de ver con una amiga allá.

Llegué un poquito tarde cuando supuestamente ya habría empezado el partido. Todavía no me bajaba del coche cuando antes de que le gritara a Lady Pubertiana para que me ayudara a bajar las vendas, el Lonol y todo lo que traía para cuando el susodicho se quebrara algún hueso la ví gritando hacia el coche. Me quedé helada imaginando qué me iba a poner para el velorio si todavía no adelgazo para el vestido negro que tengo hasta que la escuché gritando, “¡Ganaaamos, ganaaamos!”

-¿Cómo que ganaron?, ¿Qué…empezó antes el partido? – le pregunté. Chin, qué lástima yo que quería ver al susodicho corriendo aunque fuera una vez en la vida.

-No mamá todo a tiempo- dijo mientras yo me paraba de puntitas a ver si veía algo pero lo único que alcanzaba a ver era una fila laaaaaarga de señores panzones igual que el susodicho para entrar al baño.

-Ganamos por default- dijo la amiga de Lady Pubertiana.

-¿Quéeeeeeeeeeeeee? Sería culpa del clima ¿no?

-Todo iba bien mamá, t-o-d-o. Los papás llegaron temprano y se veía que algunos hasta playera de fútbol venían estrenando ¡hubieras visto qué equipo mamá!- decía Lady Pubertiana más emocionada que cuando gana en el XBox y su amiga hacía énfasis diciendo, “¡Puro poder señora, puro poder!”

-Mi papá se fue al coche y bajó tres hieleras y dos canastas, ahí iban todos bien uniformados a ayudarle mientras el entrenador al fondo ponía unas mesas. Hasta hubo algunas señoras que lo fueron a felicitar por la buena idea de poner las mesas de camillas hasta que empezó a sacar taquitos de canasta y una bola de cervezas que no vieras, toooodo lo compró mi papá y que conste que el muy egoísta ni siquiera me quiso comprar una revista de rock cuando pasamos por las cervezas.

-A tu padre no le dices egoísta escuincla pelada.

Me les quedé mirando y luego luego entendí que la estrategia de este hombre era llenarle el estómago al enemigo para que no pudieran ni correr.

-¡Qué tramposo eres! – le dije al susodicho a medio trago de cerveza.

-Pero señóra, nada más lej invitamos un entremés para que vieran que somos un equipo sencisho y amigable – decía mi entrenador argentino guapísimo.

Claro está, pero su equipo y el equipo visitante se dieron tal atracón que ni a cual irle ¡pobres! En lugar de correr para el balón corrían para el baño, todos menos el susodicho que ya llevaba media canasta y con un temple de acero el hombre, de lo más tranquilo seguía entrándole a los taquitos.

En fin, sépanlo bien que hay partidos que se ganan con inteligencia, con astucia, con coraje y sed de triunfo, pero partidos como éste, se ganan nada más con el estómago lleno. Bien dijo el susodicho entre bocado y bocado que Comer bien y cagar fuerte y no haber miedo ni a la muerte, ¡Pos estos!

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