11 diciembre 2006

LA COMIDA "NAVIDEÑA" DEL SUSODICHO

LA COMIDA "NAVIDEÑA" DEL SUSODICHO


Hoy les escribo un poco acalambrada con la comida de ayer ¡qué horror! No sé qué me duele más, si el cuerpo de tanto trajín de sube y baje o la mandíbula de todo lo que me tuve que poner al corriente, pero valió la pena porque el susodicho se la pasó de lo lindo viendo el fútbol en quórum para gritarle de cosas a los pobres jugadores que ni lo oyen. Me recordó a la Ross, esa perra que tuvimos hace algún tiempo que tenía ojos de humano cuando este hombre sin decir nada me veía con cara de agradecimiento, más cuando tiré a la basura 4 botellas de vino tinto que como si fueran ladrillos nuevos se chuparon el susodicho y sus amigos y me fui directito a llevarle un Alka Seltzer.

Pero aquí entre nos debo decirles que le perdono todo por que el Sábado que hacía un frío del demonio, me fue a llevar un cafecito y nos aplastamos a ver la película de Ghost con la Demi Moore ¡Ay Dios qué cosa! Se viene la escena esa que la muchacha de madrugada se despierta a hacer un jarrón de barro y se le viene a sentar atrás el galán pasándole las manos por la cintura y empiezan a meter las manos a la masa que más bien parecía que estaban calentando el horno ¡qué cosa! cuando Lady Pubertiana dice “Oralesss que cochinero” y el condenado del hooligan remata gritando “¡Pero no trae calzones!!” ¡Madre santa qué manera de cortar las escenas sublimes de estos dos! El susodicho le dio un coscorrón al hooligan, que era el que más cerca le quedaba y ya no volvieron a opinar hasta que llegó la parte esa donde se muere el asesino y vienen las sombras a llevárselo al infierno y el hooligan se metió rapidito abajo del sarape, yo creo que para que no lo vieran a él y aprovecharan el viaje. Ya después como de 10 minutos de estar atrincherado bajo la cobija sacó la cabeza un poco morado el pobre preguntando si ya se fueron los demonios para salir.

Al rato nos fuimos todos a dormir, a esperar a los invitados del día siguiente, a terminar de preparar todo y hasta tuve que amenazar al susodicho que cuando toma vino tinto le entra lo querendón que se anduviera con discreción con el hooligan que desde que vio la película lo traemos de estampita en la noche, que ni crea que le voy a andar haciendo
la perra brava con este demonio a punto de aparecer por debajo de las cobijas.



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