13 diciembre 2006

LOS REGALOS SECRETOS DEL SUSOSDICHO

LOS REGALOS SECRETOS DEL SUSODICHO


Yo no sé pero el susodicho lleva días que anda muy cooperativo con el quehacer de la casa, cosa rara. Baja y dice que va a poner una lavadora pero yo veo que el cerro de ropa crece y crece, todavía hoy Lady Pubertiana gritó pidiendo unos calzones, quesque desde que su papá se ofreció a lavar casi casi los tiene que usar frente y vuelta ¡qué horror!

Por eso hoy que el susodicho bajó al cuarto de la lavadora me le pegué muy silenciosa, apenas respirando para que no sospechara que lo ando fiscalizando. Lo ví que dejó el cesto de la ropa sucia a un lado, abrió la tapa de la lavadora y hasta ahí con la ropa. En seguida tomó un serrucho y empezó a darle a una madera larga, como quien dice está usando la lavadora de mesa de carpintería. Ya decía yo que el hooligan nada más se arrastra en tierra cuando lo ví con aserrín encima del pantalón, si es este hombre el que salpica todo lo que va saliendo de ropa ¡condenado!

-¿Me quieres decir qué estás haciendo? – levanté la voz mientras abría de sopetón la puerta.

El susodicho pegó un brinco, ni bien pudo esconder el serrucho cuando casi corta una manguera de la lavadora.

-Ejem...estem...¡En esta casa ya no hay privacidad ni para lavar!- refunfuñaba mientras metía toda la ropa de un jalón a la lavadora.

-Mi vida, no se lava lo blanco con lo de color- le dije tarde, porque la ropa blanca ya se veía de color rosado cuando echó las calcetas rojas del fútbol del hooligan.

Pero tampoco está una para quitarle la iniciativa a este hombre si bien dicen los psicólogos que si quiere una un marido que coopere en la casa, hay que darle libertad, aunque la libertad nos tiña la ropa blanca.

-Mamáaaaaaaaaaaaaaa- gritó el hooligan desde su recámara, -mi uniforme del fútbol se volvió azuuuhuhuhuhuhul – decía respirando para adentro del berrinche que se traía este escuincle, mientras yo me le quedaba viendo al susodicho con ojos de “a ver ahora cómo le explicas”

-Desde hoy le vas al Cruz Azul y punto – le respondió el susodicho mientras se le caía algo por detrás. ¡Ay Dios No me lo van a creer que era, no me lo van a cre-er! Me estaba haciendo las repisas que le pedí hace como 16 años, con todo y las divisiones para los elepés que ya ni existen, pero bien que las recordó el condenado, de algo han de servir. Quería dármelo de sorpresa para Navidad y yo que entre el detergente le vine a descubrir su secreto ¡ay qué cosas!

Ya no le pude decir nada, hasta le grité al hooligan que no blasfeme de su nuevo equipo cuando no paraba de gritar maldiciones contra el Cruz Azul, este niño no entiende que estos detalles no se dan en maceta.

Por eso hoy ni Lady Pubertiana que llevaba los calzones como de hilo dental de que se encogieron ni el hooligan que fue va a ser el único con uniforme azul en el entrenamiento dijeron nada, porque estaban amenazados de no quejarse de su papá cuando lo vean ir por el cesto de la ropa sucia, porque ya les expliqué que aunque estas iniciativas me van a salir caras necesito que su papá termine mi regalo antes de que los cds se extingan ¡faltaba más!


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