06 septiembre 2006

LOS FANTASMAS DE LA TATUADA

LOS FANTASMAS DE LA TATUADA


Ya por fin estoy aquí y es que no me lo van a creer, pero ayer fue un día de sustos ¡qué horror! Entre que la condenada ardilla se metió a la habitación de la computadora y por más que le abrieron la ventana la muy desdichada estaba haciéndome compló con su plantón atrás del archivero y primero me matan que entrar a compartir el lugar ¡qué horror! Luego para colmo me fui a casa de mi hermana y llegó la Tatuada que es una amiga de mi hermana que alguna vez les conté, ¿se acuerdan? La que es delgada como una aguja, con un cabello rizado de lo más brilloso y unas bubis que ya las quisiera yo para un día de fiesta y para colmo tiene un tatuaje allá donde la espalda pierde su nombre que cuando se agacha a recoger algo todos los hombres a un kilómetro a la redonda empiezan a babear que parece que les está saliendo su primer diente.

El caso es que la Tatuada dice que es medio médium que por que ve espíritus y nos empieza a contar que si se le aparecía un soldado, que si soñaba con un muerto que le confesaba cosas ¡ay qué miedo! A mi se me erizaba el cuero les juro. Hasta me daban ganas de pedirle que fuera a ver al susodicho que cuando se toma la siesta literalmente parece un muerto a ver si en una de esas le confiesa dónde estuvo el viernes en la tarde.

Ya me regresé a la casa que estaba sola, sin un alma ¡ay Dios ni el hooligan para hacer ruido! Hasta que me topé con el viejo méndigo que puso la válvula de suministro restringido del agua. ¡En la vida me había dado tanto gusto ver a un cobrador! Antes de que dijera nada lo invité a tomarse un cafecito que a fin de cuentas si se nos aparece el soldado lo más que puede pasar es que a los de SAPASA se le infarte un cobrador, y así por 15 minutos hicimos las paces y olvidamos los cobros y los pagos.

-Ande que tiene que ver la válvula- le dije para despedirlo y el hombre asintió dándole el último sorbo al café.

Y aunque le estaba haciendo cosquillas las manos para ponerme la estampita de color anaranjado vemeafuerzas de restricción, ni siquiera miró la toma de agua. Se subió a su camioneta y se fue, hasta me dijo adiós con la mano cuando iba en la esquina.

Ya cuando regresó el susodicho, primero lo hice que sacara a la méndiga ardilla y ya que se sentó a descansar de tanto perseguir al condenado animal ese le refresqué a su progenitora por no pagar el agua cuando se debe. Y todavía el muy sarcástico voltea la vista al techo y dice suspirando, “Benditos sean los fantasmas de la Tatuada... y también su tatuaje dijo cerrando en tonito bajo.

-¿Qué estás diciendo lagartón? – le grito con la mano en la cintura y el no más se voltea para otro lado como caballo con los ojos tapados ¡Válgame el cielo con este hombre! Ahora resulta que el tatuaje en el cóccix y los fantasmas de la Tatuada lo salvaron hoy de sus deudas.
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