07 mayo 2006

LA DICHA DE TENER UN NENEPIL EN CASA

LA DICHA DE TENER UN NENEPIL EN CASA


Toda la vida la canija escuincla de la Lady Pubertiana se la pasa diciéndole a mi pobre hooligan “Nenepil”. Que si nenepil traeme esto, que si vente nenepil para acá, que si aquello es del nenepil y el pobre nenepil…digo, el pobre hooligan se la pasa quejándose y si puede (sin que nadie vea) le acomoda una patada con sus tenis de fútbol mientras va pasando para dejarle de recuerdito que no se meta con él.

-¡Me pegoooooo, me pegoooooo!- luego luego se pone a gritar la Lady Mártir que no mata ni una mosca y el susodicho pa pronto le pega un gritote y ella cierra la escena como la Verónica Castro llore y llore quesque por que las mártires también lloran.


-Ya les dije- les interrumpo en el climax del drama, - que las peras son peras y las manzanas, manzanas. Por eso cada quien tiene su nombre, para que no se estén poniendo el primer apodo que se les ocurrr-r-r-r-r-a – les dije así bien marcadito, porque ya saben que cuando la última palabra tiene sonsonete es porque estoy a punto de darlos en adopción.

Eso, hasta que mi querido hooligan que ya estaba acostado en su cama amenazado de muerte con que si ponía un pie fuera lo partía un rayo, me gritó para que sacara una invitación de su mochila para el día de las madres y yo llena de emoción de leer sus recaditos tiernos, luego luego me puse a leer.




¡Dios de mi vida! De veras que con este nenepil ya no hay remedio.

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