10 marzo 2006

UNA COMIDA PEDAGÓGICA

UNA COMIDA PEDAGÓGICA


Yo creo que el susodicho es el único dentista del planeta al que le regresan los tiempos de Tenochtitlán y los pacientes en lugar de pagarle con dinero le hacen trueque. Nada más les digo que a este hombre ya le intercambiaron un stereo por un puente de porcelana, unas amalgamas por dos canarios y hasta una paciente greñuda y flaca que es gitana le leyó la mano a cambio de una limpieza. ¡Válgame la calamidad!

Quedaron los dos pajaritos en el antecomedor en una jaula que pusimos en una esquina junto a la mesa y mientras voy sirviendo la sopa y Lady Pubertiana me va contando de que si “La Chaca” como la muy cariñosa escuincla le dice a su maestra le mandó reporte sabrádiosporqué, hasta he llegado a pensar que de grande va a ser diputada o senadora por que siempre termina diciendo que jamás tiene la culpa de nada, y mientras tanto el canario se integra a la plática, ahí lo ves trinando con un agudo que ni Plácido Domingo ¡qué bruto! terminamos platicando como sordomudos.

Yo no sé que pasa, pero cuando sirvo la ensalada a los pajarracos estos les da algo así como la calentura aviar y empiezan de pornográficos a dar su espectáculo así tal cual a los ojos de todos, qué les digo, hasta he comprobado que el susodicho en su otra vida fue canario por que los dos estiran la patita igual ¡qué cosa!

Y ahí estamos con el "pásame la sal", mientras el canario macho se va persiguiendo a la otra que va disque corriendo y haciéndole honor al género femenino en cualquier especie, sea humana o emplumada: corre como diciendo “No ahorita no que están los niños despiertos” pero la méndiga corre d-e-s-p-a-c-i-t-o para que al final el macho la alcance (¿Ahhh caray, dónde he visto eso antes?)

Para colmo de los colmos en esta familia todos tienen el síndrome del susodicho cuando anda pasando canales de arriba para abajo con el control remoto de la televisión: Puede pasar en 5 minutitos 200 canales, pero si pasa uno donde aparezcan bubis ahí de segurito para, así igual estaban estos niños, con los ojos colgados al canal bloqueado de estos pájaros calenturientos en lugar de fijarse que estaban metiendo la cuchara a la salsa en vez de a la sopa.

Así que para pronto le salió lo pedagógico al susodicho.

-Están jugando caballito- dice el susodicho parándose frente a la jaula y medio riéndose, suavizando la morbosidad de estos escuincles que se nota a leguas que ya llevan lo degenerado en las venas.

-Ayyyy papá- dice el hooligan así con el tonito igual que cuando les grita a sus amigos “loosers”, - se están apareandoooo.

Y el susodicho mejor se sienta porque ya está visto que a estas alturas de la vida, cuando un padre quiere hablar de sexo con los hijos, ellos te preguntan qué quieres saber y a estas alturas no está uno para andar mostrando sus ignorancias.


Entonces mejor los dejamos, al fin y al cabo dicen los psicólogos que lo que hace daño es comer viendo tragedias en el noticiero, pero jamás han mencionada nada acerca de ensaladas con apareamientos.

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