24 febrero 2006

EL OJO CLÍNICO DE LA FAMILIA

EL OJO CLÍNICO DE LA FAMILIA


Ayer vinieron a tomarse el café un montón de vecinas que apenas conozco porque un Comandante de la policía nos dio una plática sobre la delincuencia y cómo prevenir esas cosas.

Pobrecito, con el calorón que hacía y viene con su traje negro pegaaado pegaaaado y todo almidonado, los botones dorados, sus insignias al pecho y el bigote entre que va derecho y no igualito al margen que le hace mi querido hooligan a sus cuadernos, estoy segura que este hombre desde chiquito ya traía la vocación de policía como de esos que nada más ven nublado el cielo y empiezan con que “Ay mamá me estoy mojando”.

El susodicho me hizo una seña para despedirse porque ya se iba al consultorio, pero antes de que pudiera decirme algo fui y le pedí consejo -¿Qué se le ofrece a un comandante de comer? – le pregunto a él que a veces tiene buen tino.

-Ese es puñal- dice mirándolo de lejos, -Dale galletitas de esas con chispas de chocolate-

-Asssshhhh contigo no se puede- le dije y mejor me fui derechito con la charola de galletitas a ofrecerle al comandante mientras lo iba viendo cómo paraba el dedo chiquito antes de cada mordida y cómo se limpiaba las comisuras de la boca con la puntita de la servilleta.

-¿Y qué, la g-ü-e-r-a o-x-i-g-e-n-a-d-a e-s-a pertenece al género? – le digo justo cuando lo veo muy campante revisando de pe a pa a una de las vecinas, casi casi que hasta era capaz de adivinar si traía wonderbrá con la vista de rayos X que le pasó el degenerado este.

Luego mi mamá se acerca a escuchar la plática del comandante y después de un rato me dice al oído, "Oye mijita, ¿Es jotito verdad?"

¡Qué cosa con esta familia! Yo no me había dado cuenta que de un vistazo se pueden adivinar la sexualidad de la gente ¡qué horror!

Pero bueno, lo que importa es que ya tengo mi placa de VECINO VIGILANTE lo que quiere decir que tengo autorización para estar enredada en las cortinas viendo a qué horas y con quién llegan todos los vecinos porque ahora por órdenes de la ley tengo el encargo de estar de chismosa y sépanse que a la ley hay que respetarla. ¡Sí señor!

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