10 octubre 2005

UN GOBIERNO DESDE UN BURRO DE PLANCHAR

UN GOBIERNO DESDE UN BURRO DE PLANCHAR


Será por mi fijación de ver el noticiero de las 7 de la mañana que en mi esfuerzo por afocar la vista me recargué en un cojín y volví a agarrar ese sueñito delicioso de 10 minutos que te vale por la noche entera. Y me veía ya vestida y bañada cuando ni cuenta me di a qué hora me pasé el zacate encima. Ahí estaba yo sentada en un estudio envuelta en mi “chal del nabo” como le dice Lady Pubertiana, siendo entrevistada por el Trujillo del canal 4, pensando “¿Qué carajos tengo que hacer yo aquí?”

El hombre este vestido muy “cashual” como dice el susodicho que no sabe hablar ni jota de inglés pero bien que saca sus palabritas domingueras, me miraba fijamente frunciendo el entrecejo, preguntando que si yo quería ser Presidente de México, ¿cómo fregados iba a combatir el narcotráfico? Cuando yo de lo único que entiendo de esas cuestiones es que si un día me llega a la casa el hooligan drogado, el susodicho lo caga a palazos.

Por ahí andaba también mi querido hooligan que andaba haciendo un trafiquito con sus coches bajo la silla del Trujillo.

-¡Escuincle no hagas tanto ruido chocando tus carritos!- le gritaba yo llena de vergüenza, -¿Qué no ves que este hombre tan amable y obsesivo me está consultando estrategias para salvar al gobierno?

A mi la verdad que no se me ocurría nada para explicarle a este señor. Yo nada más le decía que habría que copiar esquemas de otros países. Siempre el que copia se para el cuello aunque no haya sido creador de las iniciativas. Algo así como cambiar la concepción que todos tienen de nuestro México. Que piensen en México y la primera palabra que les venga a la boca sea cualquiera menos “secuestro”. Como cuando piensas en Brasil, por ejemplo, y luego luego se te viene a la mente bubis al ritmo de samba y fútbol.

Hasta estoy pensando que si fuera contra la ley comer tortillas, como lo es el consumir drogas, ahí andaría medio mundo buscando los mentados “dealers” para que te pasaran a escondidas la masa, te las comerías con remordimiento, pensando que por consumirlas te va a salir una lonja ilícita, los padres de familia de México preocupados compraríamos nada más una para que los hijos las vieran y supieran cómo se esponjan en un comal, de qué colores hay, qué tan redondas son, porque todos sabemos que la mejor arma contra la maldad del mundo es la comunicación. Y es que a veces deberíamos ser más salvajes y menos civilizados, preocuparnos nada más por comer bien y aparearnos para conservar la especie, ¡Madre mía, que maravilloso sería el mundo si lo gobernaran otros animales! Pero ni modo, tenemos que conformarnos con estos que usan zapatos en las patas y a veces hasta botas se ponen.

Tendríamos que cambiar las prioridades, lo que se dice bueno a lo malo y al revés, que las vitaminas te maten y las drogas te salven, que las infidelidades sean un proceso y no un pecado, que los gays nos gobiernen, ¡si al fin y al cabo nos van a dar por el culo! y entonces la humanidad volvería a ser como lo fue al principio, una manzana bastaría para volver a empezar y siendo tan contreras como lo somos los seres humanos, empezaríamos a hacer las cosas bien.

Ya que por merito empezaba a babear el cojín me desperté y no entendía bien si seguía en pijama o dónde había quedado la iluminación del estudio del noticiero ese. ¡Ahhhhhhhhh, bendito sea Dios que que la única estrategia que tengo que pensar es cómo terminar con el alterón de ropa que hay que planchar!

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