16 septiembre 2005

MATERNIDAD EN EL CHAT

MATERNIDAD EN EL CHAT


¡Dios de mi vida! No se lo vayan a contar al susodicho pero ayer entré al Messenger. Llené de juguetes a mi querido hooligan y le grabé un cd nuevo a Lady Pubertiana para que lo oyera en su grabadora y me vine corriendo como maratonista a la computadora.

Le pongo y nadie. Bueno sí habían como 17 pero ningún conocido y eso de “¿Cómo te llamas?, ¿De dónde eres?” ya me da muchísima flojera. Todo mundo festejando las fiestas patrias supongo, dándole al chat pero en vivo y con unos tequilas para darles ENTER.

De pronto se abrió una ventanita del chat, ¡Madre mía! ¿De cuándo acá puede uno entrar sin avisar? Esto del Messenger ya evolucionó, ahora están peor que cuando voy inspiradísima a aquel lugar de azulejos de cuyo nombre no quiero acordarme y llega el hooligan a tocar la puerta preguntando, “¿Qué estás haciendo má?” ¡Qué espanto!

Empieza aquel desconocido con su repertorio como de agente de tránsito a preguntarme todo y yo para pronto le digo, “Te llamas Serafín Sánchez, tienes 23 años, eres de Oaxaca”, el pobre asustadísimo creyendo que soy la prima de Walter Mercado le tuve que recordar que él solito llenó su perfil.

A mi me pasa algo extrañísimo que no entiendo y es que cuando me topo con gente joven me despiertan el instinto maternal y me sale naturalito un síndrome sobre protector que Dios guarde la hora.

-Voy a la ciudad este fin de semana, ¿no quieres una aventura? – Me dijo

Újule, yo que tengo tanta sed de aventura le dije que no. Ya bastante tengo con los calzones del susodicho como para andar lavando pañales ajenos.

-Pero yo quiero alguien con experiencia- me dijo.

-Mijito, ¿qué no te das cuenta que te puedes enfermar, que existe el SIDA y un catálogo completito de enfermedades y se te puede podrir aquello? –

-Sí mami, perdón no lo vuelvo a hacer – me dijo y se desconectó.


No más faltaba, ¡Cría cuervos!


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