13 septiembre 2005

CONCIERTO CON SABOR A CAFEINA

UN CONCIERTO CON SABOR A CAFEÍNA


El susodicho y yo siempre rematamos cualquier hora del día tomando café. Aunque lo haya odiado 5 minutos antes de que estuviera lista la jarra, jamás podríamos dejar pasar un día sin cafeína entre nosotros.

Se despierta tempranito el hombre y antes de quitarse las lagañas, sale disparado a la cocina como zombi el pobre, todo automatizado pone agua y hasta por instinto sabe poner el papelito del filtro sin abrir los ojos, tiene una habilidad que jamás pierde la cuenta de las cucharadas de café, ¡es un campeón! Lástima que nadie haga competencias de eso para inscribirlo.

Lady Pubertiana lo sabe, por eso esperó a vernos sentados con nuestra taza para decirnos que quiere ir a un concierto de un grupo que se llama “Good Charlote” o algo así dijo. ¿No es linda? Con lo que gasto en gel antifrizz para aplacarme la cabeza de cactus que me queda cada vez que pone su musiquita en la grabadora y todavía quiere la ne-na que vayamos a ver a su grupo ese en vivo y a toda bocina, ¡qué tierna!

-Andale pá, ¿qué no ves que un concierto de esos no es como comer chilaquiles?- le decía al susodicho, porque sabe bien que a su papá por medio del estómago entiende todo.

La pobre niña que siempre me pide que le ayude a buscar en la Wikipedia su tarea porque no sabe cómo se utiliza el internet más que para el Messenger y poner peladeces en La Jaula, se puso a buscar solita los precios de los boletos, consiguió lugares y hasta me puso la página para pagar con tarjeta de crédito.

-Mi vida, dame tu taza de café- le pedía yo al susodicho para revisarla, porque yo creo que ese día estuvimos tomando descafeinado pues esta escuincla luego luego convenció a su papá sin problemas.

Lady Pubertiana rápido sacó su calculadora y comenzó a hacer cuentas porque si se pone a anotar en un papelito en lo que le suma al número de junto, el susodicho se puede arrepentir cuando se dé cuenta que si tarda uno para escribir un resultado es que suena a muchos billetes. Así que le dije que mejor nada más comprara dos boletos, uno para ella y otro para el susodicho que se ve que tiene madera para aguantar los guitarrazos por 3 horas.

Ya le dije a Lady Pubertiana que vaya poniéndole en el coche un cd de su música, para que el susodicho empiece su terapia subliminal, porque yo tengo la esperanza de que sean como los de la Trevi, que cuando lo tocan al revés diga: "Tienes que obedecer, tienes que obedecer, tira ya el cd de los Carpeteners, tienes que obedecer", y así el día del concierto, ya estando ahí, hasta le de por tararear las canciones de esa música, que estoy segura que ni 10 tazas de cafeína van a tener más despiertito a este hombre.


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1 comentarios:

Daniel Cepeda dijo...

yo también quiero a la cafeína, ya es un compuesto más de mi sangre, que haríamos sin ella no crees???