05 septiembre 2005

¡LARGA VIDA A LA PROGRAMACIÓN TELEVISIVA!

¡LARGA VIDA A LA PROGRAMACIÓN TELEVISIVA!


A mi por lo general no me gusta ver la televisión, para esta familia eso es estar loca. Pero a mi me gusta vivir así de loca, desconectada del mundo, descubriéndole otros canales a la vida, ser más natural como el agua. Pero el susodicho vino a ser mi aceite y como tal jamás nos podemos mezclar. El es teleadicto. El susodicho tiene más televisiones que zapatos en el clóset y las ha puesto bien estudiadas, localizadas a lo largo de su recorrido diario, entonces a donde va haciendo paradas puede ir encendiéndolas y así no pierde detalle de lo que esté viendo en ese instante.

Así que yo ya me acostumbré a verlas como parte de la decoración de esta casa, además nada puedo hacer sabiendo que mis hijos y mi marido hacen sus actividades en base a los horarios de la programación.

De pronto nos vinieron a poner otro sistema de televisión y dejaron de estar brincando entre los pocos canales rurales que hay. Uno que trae un alterón de canales que ha empeorado gravemente la enfermedad de esta familia y es que a este paso voy a tener que hacer casting con algún productor para que ya estando al aire en algún programa pueda mandar a estos escuincles a bañar sin que renieguen. ¡A dónde vamos a parar Dios mío!

Hoy, mientras me tomaba el café, mi hermana y mi mamá discutían sobre artistas de la televisión. Decían de una artista mexicana que se murió de un infarto por un susto, ya saben, esas cuestiones delictivas de esta ciudad y que odian a muerte al viudo por andar de amoríos a 2 meses de haber enterrado a su esposa. Que qué pensaba de todo eso, me preguntaron y les tuve que dar la razón y quedarme bien calladita y rápido me vine a amenazar al susodicho para que no fuera a echarme de cabeza de las veces que le he dicho que el día que se muera yo en el velorio mismo me pongo a buscar un suplente.

Ya entonces, el susodicho me contó todo aquel show del viudo, me puso al corriente del mundo del espectáculo internacional. Yo hasta he pensado que si de odontólogo no la hace bien podría contratarse de paparazzi que le saldría naturalito y es que este hombre es el colmo de los colmos, dice de la vida de los artistas como si fuera su primo, su hermano o hasta su mayordomo, se las sabe de todas, ¡todas! Se refiere a Carolina de Mónaco como si se hubieran intercambiado el chicle de niños ¡Madre mía, qué cosasss!

Lo único bueno es que a sus pacientes les encanta. Les sirve de terapia de relajación. Van, se sientan en su sillón sudando del miedo, enciende su maquinita esa que hace un ruidito de “zzzzzzzz” que hace que le tiemblen las piernas a todos los que están en la sala de espera, y justo cuando la va acercando a la boca del paciente les empieza a contar que Britney Spears quiere vender el parto en una millonada y de pronto se hace la magia, no se si se relajen del aburrimiento o se distraigan tanto escuchándolo que hasta el dolor se les olvida. Y al final hasta le agradecen y le dicen que tiene manos de ángel (yo espero que se refieran nada más a que les evitó el dolor pero una nunca sabe).

Ahora nada más me falta investigar para qué utiliza Lady Pubertiana los conocimientos adquiridos de MTV y que el hooligan me explique si es que Barney está así de morado porque jamás va al baño.

Así que desde entonces que le guarde la guía de programación al susodicho para que esté al día, y es que no se puede ir por la vida ignorando al mundo así como así ¡Faltaba más!


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