13 agosto 2005

MÉTODO ABREVIADO PARA GANARSE A LA SUEGRA

MÉTODO ABREVIADO PARA GANARSE A LA SUEGRA


Estaba yo haciendo la comida y el susodicho llegó temprano. Odio que haga eso porque el hombre, que viene engendrado en león hambriento, cree que su mujercita puede hacer todos sus antojos en 10 minutos. Dice que le da la temblorina porque nada más desayunó cereal. ¿Pueden creer eso? Al hombre le tiembla todo cuando desayuna light. Yo nada más me río y el me hace cara de “te odio”.

Está claro que nuestra velocista olímpica la Guevara pueda correr 400 metros planos en 48 segundos, pero hay que ser realistas, para preparar todo lo que se le antoja a este hombre yo necesito mínimo 3 horas y sin andar corriendo.

Entonces lo mando a la computadora, para que se entretenga navegando en las páginas de sus mentadas palomas mensajeras, con tanto que odio las plumas y me tuve que casar con un odontólogo con trauma de avicultor ¡Dios de mi vida, ya no escarmienta una!

Ya estaba muy concentrada, porque sépanlo bien, cuando la mujer cocina se requiere de quietud y concentración, porque si no se pierde el sazón no sé dónde y termina sabiendo todo a trapo viejo.

-¿Puedes venir?- Me gritaba el susodicho desde el despacho.

-Arggggggg, ¿ahora qué?- le digo peor que cuando le pido al hooligan que juguemos a que es huerfanito y deje de llamarme a cada minuto.

-¿Cómo instalo el messenger de yahoo?- me dice

Y yo me le quedo viendo frunciendo el entrecejo porque yo estaba en el canal del consomé, no de los chips y los bytes.

-¿Para qué diablos quieres instalar eso? – le pregunto

-Pus es que quiero que tu mamá me quiera- me dice y yo todavía no quepo de asombro, cómo es que puede conseguir que mi mamá lo quiera instalando el messenger, si lo único que tiene que hacer es no llevarle la contra en todo como acostumbra, es más fácil aunque lleve más esfuerzo, él lo sabe.

De pronto lo llamo para que se siente por fin a comer y ya pasado un rato cuando termina y se despide porque se va de vuelta al consultorio, yo voy a la computadora para ver qué tanto quería el hombre cuando me topo con este anuncio:






Y caigo entonces en la cuenta de que el hombre este no tiene remedio. Prefiere cualquier cosa, antes de de no llevarle la contra a su suegra y además de todo sin gastar un peso el méndigo.

¡Estos hombres!


Después de todo ¿quién se fía de su yerno?






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