27 agosto 2005

LOS MARTES 13 NO CADUCAN

LOS MARTES 13 NO CADUCAN



Ayer me llamó Ursula, mi vecina la que es extranjera, es mitad ecuatoriana y mitad alemana, claro, si nació en la mitad del mundo era obvio que algo a la mitad llevara en la vida. Se vino a vivir a México por cuestiones de trabajo del marido. Me pidió que la acompañara al cine, que porque quiere llevar a los niños pero le da miedo, y yo que siempre estoy para ayudar a los demás rapidito alisté a la tropa y más tardé en colgar que en lo que ya estábamos allá.

Como ya sé que mi querido hooligan heredó ese maldito gen de andar tirando algo en el trayecto mientras uno estira el brazo, lo amenacé y le dije mientras le daba su bote de palomitas, “Poooobre de ti si tiras las palomitas escuincle, así que detienes fuerte esto”, y ahí lo veía, sostenerlo fuerte, caminando como estatua casi sin respirar el pobre que mejor lo puso sobre un mostrador y todavía no volteaba a verme para decirme “Viste que bien lo hice” cuando ya el bote estaba en el suelo.

-¡Ay qué tarado!- le gritaba Lady Pubertiana y yo la regañaba porque le podrá criticar su peinado de pasto recién cortado ese que le encanta, o los pantalones rotos de un lado, pero criticarle que tira algo ¡ni lo mande Dios! Porque ese gen lo heredó de su mami que suele pasarle lo mismo todos los días.

Entramos a la sala y subieron los niños rapidito a ganar lugares en el cine porque Lady Pubertiana dice que hasta atrás se ven mejor las películas, menos mal que todavía piensa que hasta atrás nada más existe esa cuestión de la visibilidad.

Voy esquivando las butacas para darle a cada quien su refresco, que por cierto me dijo el hijo de Ursula “Quiero cola” y yo rapidito les grité, “¡Lleeeven urgente a este niño al baño porque quiere cola!”, y Ursula ya venía riéndose, quesque cola le dicen allá al refresco ¡válgame el cielo…qué similitudes ehhh! Aquí si Lady Pubertiana dice “Quiero cola” el susodicho la caga a madrazos.

Ahí veía a la fila de escuincles ya todos acomodados en sus butacas, bien cómodo porque ahora el descansa brazo tiene su huequito para poner el vaso ahí y si te levantas ya no sales a propulsión como antes que se cerraba la asentadera en cuanto despegabas un milímetro el trasero. Voy repartiendo sus refrescos y cuando paso junto al hooligan y estiro el brazo ¡zaz! Ahí van de nuevo sus palomitas a decorar el suelo. ¿No les digo? ¡Esto es genético!

-¡Ay qué tarado!- volvió a gritar Lady Pubertiana que aunque ya estaba todo oscuro sabe bien deducir cuándo hay que insultar a su hermano y cuando no.

-Le vuelves a decir tarado a tu hermano y te regresas caminando a la casa, ¿entendiste?- le digo susurrándole a Lady Pubertiana y apretando los dientes para que se escuche más convincente.

-Es que ha de ser martes 13, por eso hay tanta mala suerte-me dice mi querido hooligan el muy inocente y tierno.

-No escuincle, es viernes 26 y lo tarado no se nos quita con la buena suerte mi amor – le digo así, con ese toque maternal y cariñoso que me sale de repente.

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