14 junio 2005

ENCUENTROS CERCANOS DEL JARDINERO Y EL TERCER TIPO

ENCUENTROS CERCANOS DEL JARDINERO Y EL TERCER TIPO


El “granizo” como apoda el susodicho al jardinero, es una muestra con patas de lo que es un machou mexicanou. Llega a preguntar si hace el jardín tijera en mano pero para él no hay palabra más valedora que la del “patrón” como apoda el jardinero al susodicho.

“Polito” como apodo yo al jardinero (esto es un apodadero que Dios guarde la hora) y es que me suena mejor que llamarlo "Empédocles Leopoldo" como le apodó el padrecito cuando nació, porque no me van a decir que alguien es capaz de bautizar a un pobre niño indefenso así, y es que seguramente algún trauma cargaba la madre por tener la nariz aguileña en lugar de un precioso perfil griego. Además “Empédocles” es la que se pone el susodicho cuando hay pachanga ¡no me vengan!

- Polito, aquí voy a estar toda la mañana para que venga a hacer el jardín – le digo.

- ¿Y no está el patrón? – Me pregunta.

- No, pero viene a comer, ya no ha de tardar…qué…¿le debe dinero pendiente? Le pregunto como para ver para qué lo quiere.

- No, pos no más pa que me diga cuándo –


Estuve a punto de decirle estúpido a Empédocles pero me contuve, así que mejor dejé que el susodicho y el granizo se pusieran de acuerdo, y ahí los ves muy "compadres" planificando el trabajo. ¡Ya no respetan los pantalones de una!

Ya me dí cuenta que en este jardín las rosas no huelen a rosas, ¡Huelen a testosterona!


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