10 mayo 2005

UN DÍA DE LAS MADRES ¡DESMADRADA!


Ser madre es algo que no se aprende nunca. Debería existir esa carrera en las Universidades, no estaría mal un postgrado en maternidad, pero ya ven, uno aprende echando a perder, experimentando todos los días porque siempre surge algo de sopetón que una no comprende o no sabe cómo desenmarañar hasta que dejas que el instinto tome la mejor decisión que no siempre es la correcta.

Cuando nació Lady Pubertiana me prometí a mi misma ser una madre ejemplar, de amplia comunicación, de amistad y confianza y juré casi firmando un papel que jamás le daría ni una nalgadita aunque años más tarde le he tomado cariño de punching bag a sus queridas nalguitas. Con mi querido hooligan es diferente, el muy mañoso escuincle conoce de sobra mi lado débil y se aprovecha de ello, todo lo resuelve con su vocecita de consenti
do cuando me dice "te quiero amita" el mugroso este !

Yo le dije al susodicho que paradójicamente el regalo perfecto de día de las madres sería estar sin hijos. Ahhhhhh que paraíso ¿se imaginan? Sin pleitos, sin arrear bestias, sin amenazas de muerte para que terminen la tarea, la casa limpia por 24 horas continuas, suena como un milagro ¿no?

El susodicho lo cumplió. Este Domingo me quiso adelantar el regalo y a falta de dinero me tomó la palabra y se fue a comer con su familia llevándose a los hijos y dejándome el día solo para mí.

Todavía no cerraban la puerta cuando ya me sabía la vida a gloria. No sabía ni por donde empezar. ¿Qué hacer primero? Ver la televisión y después desayunar o ver la televisión desayunando, subirme todo el kit dietético a la cama y apachurrarme como perro asoleado todo el día, o talvez salirme al centro comercial y pararme en todititos los aparadores donde jamás me dejan mis hijos porque les parecen aburrridos.


Empecé por la cama hasta que me hartó el ocio y me bajé a escuchar la música que más odian ellos, puse 120 veces la de Corazón partío y la canté a ronco pecho, ya empezaba a tomar un trapo para sacudir (yo creo por inercia) cuando me dije "Cálmate María fuchila guacala de trapo deja eso".

Me tomé el agua empinándome la jarra...total ¿para qué vaso? si no tengo que ponerle ejemplo a nadie, me hice de comer lo de la dieta claro, pero me lo comí en etapas mientras llegaba un comercial en la tele. Leí echadota en el sillón subiendo las patotas a la mesa, ahhh que relajante me supo hasta deberían incluir esa posición en el kamasutra.

Ya casi daban las 6 y todavía empijamada con el día egoístamente mío me pasó algo extrañísimo. De pronto comencé a ver la casa gigantesca, la recámaras vacías, la mesa solitaria, la tele sin gracia y comencé a sentir una gran nostalgia por los gritos... Si, lean bien POR LOS GRITOS.

Dije en voz alta -Uuuu - y las paredes repitieron el eco de mi voz "uuuuu" ¿Dónde estaba el "Ya cállense escuincles o subo a darles una tunda!" o el "Termina la tarea en este mismo instante o te castigo" o el amenazante conteo de "Unaaaaaaaaa - Dooooooooooos"

¿Dónde....dónde?


De pronto me dí cuenta que la vida de una mujer que es madre ya no es solo tu vida. Compartirla con los hijos es la manera en que una realmente comienza a ser MUJER, y si hubiera una estudiado el postgrado mentado ese de cualquier manera lo reprobarías porque para aprender a ser madre se necesita la vida entera.

Volvieron ya tarde y los abracé, la tele me pareció maravillosamente amena acurrucada en medio de mis hijos.

Es verdad, nunca me sabría la vida a VIDA si jamás hubieran llegado estos 2 escuincles a mi corazón.






Felicidades a todas las mamás que pasan por estas líneas, disfruten a sus pollos, igualmente abracen mucho a su "amita" este día y si no está cerca de ustedes abrácenla de todas maneras con el pensamiento...que el corazón de una madre siempre lo adivina donde quiera que esté.





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