16 mayo 2005

SÍNDROME POST-CHUPE Y POST-PASTEL


Antes que nada quiero agradecer a todos los que se tomaron la molestia (bendita su molestia) de venir a dejar tan cálidas felicitaciones para su servidora…..ya saben que se les quiere y me llevo un trocito de cada palabra en el corazón.

Les cuento pues, llegó el día de la pachanga. Mi mamá organizó todo. Todavía no me explico a quién heredé porque esta mujer es acelerada desde las pestañas hasta los ovarios y yo soy de las que ¿para qué la prisa? El susodicho siempre ha dicho que tiene “mistijuiles en el fundillo” porque simplemente ella no para.

Vino Ursulita, mi vecina alemana con su mamá, las cuñadas, mi suegris, mis hermanos, amigos y la tropa de escuincles. Ser el centro de atención es riquísimo y que te traigan regalos envueltos con papeles de colores todavía más.

Mi mamá hizo taquiza, Ursula estaba tan impactada de ver tanto platillo mexicano que hasta le sacó fotografías a las ollas de guisados. Seguro las va a poner de attach a un mail diciendo: “Mirgen lo que comergen los mexiqueins.”

Juro que no probé las tortillas, es más ni siquiera las olí. El susodicho se dio un atracón que entre tanta comida y tanto chupe ya no se podía hoy levantar, casi tuve que llamar a los de la grúa a ver si me echaban una manita. Después me dijo que se iba a caminar tantito quesque le dolía la espalda, pero seguro quería ir a sudar sus pecados. Antes de salir le pregunté si había renovado el seguro de vida y me dijo que sí, entonces le dí una palmada en la espalda y lo animé para que se fuera hasta la caseta de vigilancia que está a 3 kilómetros de aquí.

Se comenzaron a despedir todos, abrazos por aquí y por allá, hasta parecía sábado de tianguis, a 2x1 los abrazos. De pronto ví a mi querido suegris en una esquina platicando con la mamá de Ursula muy animado, el no sabe hablar nada de alemán y curiosa me acerqué como que no quiere la cosa a ver si no estaba de lángaro preguntándole “¿Forniquiurgen?” Pero no, ahí estaban en un lenguaje internacional haciendo amistad.

Disfruté el día, sobre todo la compañía de los seres queridos y esta compañía virtual que se siente a través de esta cajita llena de bytes y chips.

Creo que después de todo me encantó cumplir estos 37 añotes. ¡Que vengan los otros cuando quieran!


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