16 mayo 2005

merienda especial

IRONÍAS AL TELÉFONO


El Sábado tempranito me llamó el esposo de mi prima para avisarme que no asistirían al festejo porque en 40 minutos nacería su segundo hijo. Ayyy que gloria sentí, por fin la pobre Lucy va a descansar de cargar una panzota que parecía a punto del reventón, hasta le ofrecí que se trajera al anestesiólogo y al ginecólogo a tomarse un aperitivo. Un rato después me llama la prima del susodicho para decirme que la última hermana de mi suegro acababa de morir. Qué cosas ¿no? De pronto me pareció la vida como un cigarrillo, encender uno después del otro y seguir fumándonos las ironías de esta vida.

Justo a las diez de la mañana uno llega y otro se despide.

El susodicho le dió la noticia a mi suegro, él la tomó tranquilo, ecuánime, dueño la situación no derramó ni una lágrima, eso sí, le noté una mirada de nostalgia que estoy segura le venía desde lo más profundo del alma.

Le dije al susodicho que me imagino que a los 84 años de edad, que son los que tiene mi suegris, la muerte ya no la ves con miedo, sino más bien la ves como un proceso de manufactura. Es algo que sabes que viene dando paso firme y se acerca a ti poco a poco como un yogurth esperando su fecha de caducidad. El chiste es dejar la factura saldada, la vida plena, y haber vivido al 100 %.

Después de todo ese sentir reflexivo me fuí directito a la vitrina del comedor y saqué mi vajilla elegante, esa que uso en Navidad y en los aniversarios y la mudé a la cocina. Esos serán de hoy en adelante los platos que usaremos diario. Ya mentalicé a mi gastritis a que mi querido hooligan quebrará dos que tres platos que se le planten en las manos pero no importa. A partir de hoy desayuno, comida y la típica merienda serán todas ocasiones especiales.

Me despido porque voy a buscar una cinta adhesiva para pegarle el fondo del plato a la madera de la mesa y es que ya ví al hooligan con su montaña de donas de chocolate listo para hacer sus asquerosas chopitas en su "merienda especial" de hoy.




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