05 mayo 2005

HORMONAS VS. HORMONAS

Las hormonas de la adolescencia están en batalla campal con las mías que están ya cansadas y a punto de gritar BASTA si es que tuvieran lengua las pobres. Lady Pubertiana tiene días en que estoy segura ni ella se aguanta, aunque le dura 23 horas con 50 minutos porque los 10 restantes son los que ve pasar caminando envuelto de testosterona a su galansito de 13 años y se queda inmóvil.

Será que la identificación con el mismo sexo -ELLA y YO- nos contrapone aún más y vuelve más complejo el entendernos, que si los pleitos vinieran del sexo masculino, una sabría que ellos por más que digan jamás podrán entenderte y terminas hasta disculpándolos siempre.

Pero hay algo que me rinde, que me hace morir de gastritis en los ovarios y es que la mugrosa escuincla espera a que llegue el momento, cuando están los abuelos o quien quiera que sea, el chiste es que haya alguien más para testificar y comienza a tratarme como si fuera yo su amiguita, madre de 13 años también y me empuja, me dice peladez y media ¡Válgame el cielo!

- ¡Ya estate quieta escuincla y no me digas peladeces verdulera esta! - Le digo ya en tono serio (me sale bien)

- Pero si tú el otro día me dijiste "estupidita" - Me dice

- Sí escuincla, pero no soy tu amiga, soy tu madre que no se te olvide, conste que hasta te lo dije con cariño hubiera podido decirte nada más ESTÚPIDA tal cual ...-(((¡Estupidita esta! contesto en tono bajito que nadie oye))) - Y me voy caminando a otro lado con una sonrisa fingida, porque estando con gente extraña no puedes transformarte del todo en Cruela de Vil.

- Sí, grítame igualito como cuando le gritas a mi papá - Dijo y tenía que ser. Lo dijo enfrente de todo el mundo, seguramente se enteró hasta el muchacho que lava coches. Una vez más lo hizo. El segundo paso es empezar a decirle a los abuelos todo lo que jamás confesarías a nadie como mis días de flojera, las veces que me oculto a romper la dieta pensando que nadie vió, los pleitos y desgreñadas de sus papás.

Tomé un respiro y conté hasta 10 (no alcanzaba y repetí). Esperé a que no hubiera un alma y le dije calmadamente un ultimatum muy cariñoso de "O te tranquilizas o te tranquilizas", y le expliqué si acaso no entendía que los pedos que se echa su papá en la casa son privados, intimades que no deben salir fuera de estas 4 paredes y que si acaso no entendía como ejemplo muy claro invitaría a comer a sus amigas el viernes. Y ella me veía sorprendida, pensando talvez que su madre por fin entendió su abrupto despertar a la adolescencia y lo festejaríamos en grande. -Cuando esten sentadas todas tus invitadas lindas ya en la mesa les comenzaré a contar a qué huele tu recámara cuando te estas pedorreando o cómo todos los días tengo que amenazarte de muerte para que levantes tus calzones y los pongas en el bote de la ropa sucia....¿cómo ves? ¿te late? -

Abrió los ojos grandes y no dijo nada. Después cuando estaba por preparar mi cena y buscando el papel de la dieta me encontré un papelito. Era una notita que decía "Perdóname ya no lo vuelvo a hacer"


Se me hizo un lindo detalle, recordamos de pronto lo mucho que nos necesitamos y nuestra latosa hormona cedió. De pronto nos renació el amor.

¡Ahhhhhh como quiero a la estupidita esta!





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