01 mayo 2005

arbol de la vida

RESPIRANDO VIDA


Estuve pastoreando a mi querido hooligan toda la tarde de ayer. Este niño no tiene llenadero, voy a levantarle la playera, estoy segura que en algún lado trae las pilas doble A.

-Vamos al árbol de la vida- me dice mientras va caminando a paso apresurado dirigiéndose "al campo" como le llama él a la zona federal que está al final de la calle.

Yo tras de él, sudando el méndigo calor, renegando porque me voy a llenar de tierra los zapatos. El se va entre corriendo y brincando, bajando la ladera como si fuese un animalito del bosque sabiendo dónde pisar. Yo me voy con tiento, despacio y gritándole que no se aleje tanto.

Llegamos. De pronto sentí una brisa suave y confortante sobre nosotros, como si fueran las manos del viento dándonos palmadas en las mejillas. Aire fresco, olor a hierba, la corteza de un árbol que transpira música cuando se le enredan las faldas con el aire. Y al fondo el paisaje de esta ciudad.

Despues de todo tenía razón, sí es el árbol de la vida.




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