14 abril 2005

TARDES INTERNACIONALES


Mi vecina me invitó al festejo por el cumpleaños de su hijo. Ella es nueva en la colonia, ha venido desde Ecuador por el trabajo de su esposo. Es mitad alemana y mitad ecuatoriana, obvio, si nació en la mitad del mundo era lógico que algo a la mitad llevara en la vida.

A esas invitaciones no se puede decir que no, está en el manual de Carreño edición para vecinos de buenos modales. Llegué y me senté en una mesa redonda rodeada de señoras alemanas que hablaban muy poquito de español, así que ni cómo explicarles detalles del idioma, después de todo ni yo misma entiendo cuando pienso que si los caballos sufren la peste equina y los cerdos la peste porcina, ¿por qué diablos el hombre sufre enfermedades patológicas?

Así que mejor me planté muy cómoda con una sonrisa, al fin y al cabo lo único que yo sé decir es Opeinheimer Liebfraumilch así seguidito de un solo tiro, de algo sería de utilidad.

No sé si en alemania tengan un molde a la hora de concebir pero todas eran igualitas: grandotas, rubias, dientonas y desgarbadas.

Si los perros son capaces de comunicarse dejando orines por donde pasan cuantimás los seres humanos si nos vemos en la necesidad de expresarnos, así que rapidito aprendí a decir prost por aquí y prost por allá mientras hablábamos de sexo, supongo por las señas que hacían con las manos pues no creo que estuvieran hablando de tornillos y rondanas. Después de unas horas le llamé al hooligan y nos despedimos.


Cuando llegué a la casa el susodicho me esperaba.

-Sí, así como me ves....te doy toda la razón. ¡Eshhhtá peeeeda la vieja! - le dije arrastrando la voz.

Nunca me enteré si el hooligan se bañó, si terminó la tarea, si cenaron....NADA. Caí como costal de papas en la cama hasta el otro día en que escuché como cabalgata las pisadas de mi querido hooligan cuando corría hacia mi cama.


-Está peeeda la vieja!- gritaba
-Síiiiii...¡está peeeeeeeda la viejaaaaaa!-

-¡Cállate escuincle!- le grité,
-No se te ocurra repetir eso...¿quieres que te corran de la escuela? -

¡Dios de mi vida!, de sopetón me acordé. El hooligan terminó de aprender los diferentes usos de la palabra “peda”, su madre aprendió a decir “prost” y las alemanas aquellas aprendieron lo que es "chivito en precipicio"


Ni modo, no se puede hacer nada, esas son las consecuencias de una tarde de globalización.





0 comentarios: