08 marzo 2005

CONTORSIONES A LA CARTA

CONTORSIONES A LA CARTA


Una tarde que invitamos a los amigos a comer, ya entre tequila y tequila, salú y salú se le ocurrió a una de mis amigas la idea degenerada de jugar al cerillo.

Sí,... haces una pregunta de lo más indiscreta que se te ocurra, después tomas un cerillo y lo prendes y lo vas pasando de mano en mano y quien tenga la fortuna de que se le apague en las narices tendrá que contestar.

-¿Cuál es la vergüenza más grande que has hecho en la cama? – preguntó La Coma (así le llamo a mi comadre) mientras prendía el mentado cerillito.

En ese instante el susodicho y yo nos quedamos mirando y sin decir una palabra nos mentamos la madre con la ceja en ese vocabulario secreto que tenemos. Pobre de ti si se te atora el cerillo o si respiras de más desgraciadísimo....¡pooobreeee de ti!

Tuvo que confesar cuando fue a dar al sótano porque se le acabó el espacio de la king size en sus acrobacias de contorsionista frustrado. ¿Cómo explicarle al ortopedista?...¡Eso no lo iban a entender ni en el Ringling Brothers!


Se lo dije, ¡pobre de él! Ni en la National Geographic se ven esas cosas.




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