27 febrero 2005

CARTAS DE AMOR A LA VIEJA

CARTAS DE AMOR A LA VIEJA

Tener la iniciativa de arreglar los closets no es algo que me pase frecuentemente. Pero hoy cuando tomaba mi café, prendí un rato la televisión justo cuando una mujer astróloga recomendaba a los Tauros (esa soy yo) deshacerse de todos los triques, porque según ella los Tauro somos adictos a guardar toda clase de cosas (¿Acaso alguien le habrá contado de mí?)

Decidí empezar por la parte superior: suéteres, cajas, maletas, etc... ¡Qué difícil! No tanto por la cantidad de cosas, sino por el desprenderse de los cariños que les va uno depositando a cada artículo. El suéter todo deshilachado que me regaló mi mamá, el alterón de ropa para cuando adelgace todo lo que siempre sueño con bajar y así puedo hacer un listononón impresionante.

Me armé de valor y saqué todo pensando en dejar ahí lo estrictamente necesario. Pero entre ese tilichero me encontré con una probadita del pasado. Las cartas de amor que el susodicho me escribió durante un año completito antes de casarnos, donde a cada una le anotaba en la parte superior los días que faltaban para la boda. "247 días" decía una tarjetita, en números pequeñitos....y continuaba con palabras muy dulces..."10 de Junio de 1988 / Mariquita de mi alma, ya cuento los días para que al fin podamos unir nuestras vidas. Agradezco a Dios pues a pesar de todo lo que nos separó un día, hoy estamos unidos más que nunca. Te amo con toda el alma y hasta los dientes" (creo que aquí lo traicionó su profesión de odontólogo)

Recuerdo que yo le decía "Amore", "Cala" (un apodo que tiene su historia), ...de esos sobrenombres que después de 15 años hemos olvidado repetirnos por esos 'excesos rutinarios' en los que solemos caer muchos de nosotros. Me pasé una media hora leyendo sus tarjetas con su letra de doctor que nadie entiende.

Dar con esos recuerdos me hizo olvidar mi euforia arregla-closets. Después de leer un bonchesito de cartas me fuí directamente a buscarlo y lo encontré sentado en el reposet muy cómodo viendo el partido de su amado equipo de los Pumas. (El es de los que les grita groserías a los jugadores y se apasiona más que el tal Hugo Sánchez, como si desde el sillón lo pudieran escuchar)

Me vió parada al filo de la escalera con mi cara de "¿Ya va a acabar?"

- Va terminando el segundo tiempo - Me dijo con una cara de satisfacción goleadora indescriptible.

Me fuí acercando hasta su mesita botanera, porque además de todas las manías de este hombre antes descritas he de decir que el "patrón" como le digo cuando lo veo acomodar su kit-futbolero: cervecita y cacahuates japoneses, se hipnotiza con el fútbol y yo muy en mi papel seductor (tengo lo mío!!) le dije: - Después no quieres que vayamos por ahí a hacer una endodoncia, Calitaaaaaa ? - (así cantadito y todo)

Aquel que estaba ensimismado en la dirección técnica del equipo de pronto se pasmó y se me quedó viendo como haciendo un rewind mental a ver si había entendido.

El pobre hombre abrió los ojos y empalideció. De pronto -estoy segura- recordó los viejos tiempos y nuestros sobrenombres, lo que nos decíamos sin pronunciar palabra, lo que significaban 3 apretones de manos y apagó la televisión.

"Te quiero Mariquita de mi alma" - Me dijo con la misma voz de hace 15 años.

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Hoy estoy segura que habrá veces, que a ésta Tauriana le será necesario tomar la iniciativa de volver a arreglar el closet.


¿Tu ya arreglaste el tuyo?


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