07 julio 2008

UN DÍA DE FLOJERA

NO SOLO LOS OSOS HIBERNAN...

Todo por que este domingo nos quedamos todos como en estado de coma, sin movernos nada ¡ay qué cosa! hacía años que no podíamos estar así, hasta flojera daba pestañear, ¡una flojera que no vieran! El único que no pudo fue el hooligan que prefirió huir con sus primos. Miren que a este pobre escuincle jamás he logrado que se relaje ni un minuto, dice el grosero del susodicho que nació con "mistijuiles en el fundillo"...ve tu a saber qué es eso pero mejor ni investigar. Un día la psicóloga de la escuela me dijo que antes de dormir lo pusiera a hacer respiraciones y que le fuera diciendo en tono suave que aflojara el cuerpo, y cuando empezaba a decirlo todo el mundo caía como muerto en la almohada menos el ¡todo un caso este escuincle! así que mejor lo dejé por la paz.

Con decirles que hasta la Sofiringa estaba en completa relajación. Decía Lady Pubertiana si AL-GUIEN podía ir a la cocina a traer agua y se le quedaba viendo con ojos de pistola, y la Sofiringa muy cínica le hacía la misma estrategia al susodicho y qué creen? Pa colmo el susodicho obedecía y traía una charola con vasos de agua fresca para todos que hasta miedo me dio por que a mí jamás me obedece a la primera, pero a la servidumbre sí...¡lo que hay que ver!

Ay bueno con decirles que vimos de todo en la televisión, que si la presentación del nuevo equipo de fútbol del América y eso que el susodicho los odia, pero como hasta apretar un botón para cambiar canal nos daba flojera nos lo vimos todo, que si el maratón de "La Ley y el Orden", que si la película de Cantinflas, que otro programa donde salen puros gordos que quieren ser flacos...ay no no no, que si nos hacen un test de programación televisiva nos ganamos el primer lugar.

En lo que estuvimos ahí echadotes como perros en la banqueta me acuerdo que soñé que yo estaba sentada en un café con la tal Galilea Montijo, que es la conductora del reality ese de los gordos y que en eso el susodicho se acercaba muy galán, vestido de traje y hasta corbata se puso y eso que con trabajos se pone corbata este hombre. Uyyyy olía de un rico que no vieran y nos pedía permiso para acompañarnos. A la lagartona de la Galilea le brillaban los ojitos y a mi me entraban unos celos que no vieran pero como toda una señora, me hacía la orgullosa y no lo demostraba ¡faltaba más!

El susodicho, como siempre que ve a una mujer voluptuosa, le hacía como las iguanas esas que me enseña el hooligan que tienen la lengua larga para atrapar moscas y pueden torcer cada ojo en distinta dirección, así igual al susodicho un ojo lo tenía en la plática para disimular y el otro se le torcía para abajo de la mesa donde estaba la minifaldititita de la dichosa Galilea. ¡Ay unas ganas de pellizcar al susodicho que me daban que no vieran! Pero respiraba hondo por que apenas y lo conocía al susodicho y no habíamos roto el hielo.

Así se nos pasaba la tarde entre plática, ojos torcidos y minifalda, hasta que vino el mesero y ordené dos platos de paella y un vino tinto para el señor, y para la señorita una ensalada porque se ve que es flaquita y es del club de las lechuguitas. Después me puse a hablar de futbol y le arrebataba las palabras a la Galilea que nada más hablaba de marcas de bolsas caras y el susodicho empezaba a torcer los dos ojos para verme. Uyyy le hablaba que si el equipo de los Pumas, que si el Director Técnico hizo esto, que si los jugadores lo otro, y mientras la Galilea tragaba saliva queriendo atraer la atención del susodicho yo lo tenía en la palma de mi mano, como canarito comiendo alpiste. Cerré con broche de oro hablando de palomas mensajeras y la Galilea no lo quedó de otra que despedirse, con decirles que iba moviendo las caderas y el susodicho ni un centímetro torció el ojo para verla. Como quien dice, con todo y la enseña-piernas el marcador estaba a mi favor y todo me sabía a gloria cuando en eso no supe de donde entraron los comerciales a mi sueño y sentí al hooligan metiche tocándome el hombro para avisar que ya había llegado.

Toda modorra sin afocar la vista, me le quedé viendo al susodicho con ojos de borrego a medio morir y el susodicho me miró igual y entonces pensé para mis adentros que vale más conocer bien al enemigo, saberle hasta las mañas para tener la batalla ganada que cien minifalditas de esas... (estás leyendo Galilea???) ¡pos esta!

Y ahí de aquel que me diga que no.....aagrrrrgggrrrrrrr



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