09 enero 2008

UNA NOCHE NO APTA PARA RATONES

UNA NOCHE NO APTA PARA RATONES

Todo empezó antes del año nuevo que el susodicho vino por Lady Pubertiana para llevarla a una fiesta que la invitaron. Ya se imaginarán, para variar venía echando pestes como siempre, que cómo era posible que se inventaran fiestecitas antes del año nuevo, que ya estuvo bueno de que todos los viernes saliditas con las amigas, que si se cree que es banco para estarle dinero cada vez que se le antoja fiesta a la nena y así, o sea lo normal. Ya después de mil horas que regresaron los dos viene la condenada escuincla a decirnos al hooligan y a mí que estábamos tiradotes viendo una película, “Es que mi papá dijo que vio un ratón en la cocina” ¡zácale! Mejor se le hubiera echo chicharrón la boca, el hooligan empezó a temblar como perro recién bañado y a mi se me pararon los pelos de punta.

- Mi vida, que hay un ratón allá abajo????- para pronto le fui a preguntar,- Ya lo vas a ir a matar ahorita verdad?

Pero el susodicho que ya traía puesta la pijama dice el muy chistocito que no, que ya era muy tarde y que hasta mañana. Ajá, hasta mañana sus calzones…y por culpa de su flojera terminaron durmiéndose todos en mi cama ¡qué horror! Los cuatro como jamón de sándwich acostados queriendo dormir pero qué esperanzas, ¡una nochecita que no vieran!





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