02 noviembre 2007

UN HALLOWEEN DE PERROS

UN HALLOWEEN DE PERROS



Ayer llegó el hooligan muy preocupado, como perro de mercado buscando dónde echarse, le daba vueltas y vueltas al asunto.

-Suéltalo- le dije, -que ya sabes que me repatean los misterios.

Y sí, pobre escuincle, me dijo que quería salir a pedir dulces del halloween pero sin que su papá se enterara. Claro, pero cómo no va a ser si después de lo que pasó el año pasado se me quedó un poco traumado el pobre y pa colmo el susodicho estaba más puesto que nada, a cada rato le decía con esa voz melosa que nada más la hace cuando quiere frijoleiros, “A verrrr a veeeeeer quén quere salir a pedir dulces quieeeeeeén?” y el hooligan como de esos toreros bien parados, que saben capotear con maestría a un toro bravo contestaba: ¿Ya compraste la catsup?, ¡qué bruto! Yo para mis adentros le aventaba flores al ruedo y le gritaba ¡Olé torero! al escuincle este, y es que el susodicho hasta amenazó con cancelar la consulta de la tarde para acompañar a su hijo, quesque a lo mejor con una tarde padre e hijo el hooligan se tranquilizaba y le servía de terapia para que ya no estuvieran molestando las maestras con sus recaditos en la escuela.

¡Qué terapias ni qué ocho cuartos!, tuve que ir con mi vecina la Charito, esa que siempre anda detrás de su perrito french poodle regañándolo y hasta le grita igual que cuando yo le grito al hooligan, ¿Qué no escuchas?, y todo para convencerla de que le pidiera hoy cita al susodicho para que le hiciera limpieza dental, hasta le inventé que el susodicho tenía de super oferta solo por una tarde, como en el super que ponen su Martes de Plaza al 2x1 toda la salchichonería, igual, 2x1 en todas las amalgamas y todavía la ingrata me decía que qué flojera ir al consultorio que no tenía con quien dejar a su perrito ¡háganme favor! como si le fuera a dar de miedo estar solo al méndigo animalito.

No me quedó de otra más que ofrecerme a cuidar al perro ¡qué otra! Luego fui y le dije al susodicho que la vecina estaba con un super dolor que no aguantaba la pobre, que casi babeando la banqueta de que no podía ni cerrar la boca me había venido a pedir ayuda para que le hiciera cita con el. Ayyyy lo que tiene que hacer una madre por la estabilidad emocional de sus hijos de veras.


Al rato se aparece el hooligan ¡uyy lo hubieran visto! Parecía frijol saltarín, de un emocionado el escuincle que no vieran, con su disfraz de calaca y la cara pintarrajeada ya bien puesto para ir a pedir dulces. Pero como en la telenovela de mi argentino guapísimo, no todo podía ser felicidad: Más tardó en meterse a la casa por su calabaza de plástico para meter los dulces que sale con todo y perro disfrazado, que porque pobrecito ni modo de dejarlo aullando.

¿Pobrecito? Condenado escuincle, si el pobre perro ya ni podía aullar de que el hooligan le metio la dentadura de sepadiosquién que tenía el susodicho guardada que porque así se veía salvaje y daba miedo.

Miedo es lo que tiene que empezar a sentir este escuincle, porque en cualquier momento se nos aparece su papá con la Charito y entre los dos matan a este niño. Así que mejor nos apuramos a salir, para que siquiera este escuincle le de tiempo de probar sus últimos dulces antes de que le llegue la hora.




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