20 noviembre 2007

TODO POR EL CALENTAMIENTO GLOBAL

TODO POR EL CALENTAMIENTO GLOBAL

De verdad no todo en la televisión es malo ni deja a los hijos idiotizados ehhh, bueno...idiotizados sí un poquito no más. Con decirles que el sábado que el hooligan necio que me quiero dormir tarde, que para qué se inventaron los domingos si no es para levantarse a la hora que a uno se le da la gana y así, ashhh bueno, no hay nada peor que ir en contra de un hijo que por una vez tiene la razón y lo dejé viendo la película esa que pasaron del “Día después de mañana” ¡ay qué cosa! Así lo hubiera querido ver su maestra aunque fuera una vez en su vida escolar, ni pestañeaba el pobre, con una atención que hasta lo fui a mover porque me dio cosa. De ahí que le heredó el gen a su papá porque lo habrán de imaginar en el mismo estado catatónico de cuando al susodicho le da por desbloquear canales en el Sky los sábados a media noche.

Ahhh pero eso sí, como ya me sé que en esa peliculita se hace un caos climático por culpa del dichoso calentamiento global, antes lo amenacé para que al otro día no me fuera a salir que por eso no se baña para que no se derritan los Polos ¡pos este! Si ya un día se me había ocurrido castigarlo con la misma estrategia que usé con Lady Pubertiana, que cuando de chica le dio por no bañarse también la castigué de ahhhhhhhh sí pues ahora no te bañas, y pasaba un día y otro y la escuincla feliz de la vida en su jugo, hasta que ya le empezaba a picar hasta el Polo Sur y me suplicaba: “Ay mamá por favooohohohor ya me quiero bañaahahahar” así en tonito de berrinche y yo muy bien plantada que no y que no y que no y santo remedio, en la vida me lo volvió a hacer. Pero al hooligan le pongo ese castigo y capaz que hace fiesta para celebrar su décimo aniversario de no bañarse el mugroso escuincle.

Por eso ni discutir, me fui a recostar junto a él y me quedé dormidísima ¡qué horror! Hasta soñé que lo veía venir con la camisa bien planchada y las rayitas del pantalón y hasta llegaba el susodicho a gritarle como siempre, “Es la úl-ti-ma vez que te vacías mi loción cara, que no te das cuenta que no surra uno Gorgios Armanis para que te la estés acabando de un sentón ¿oíste?” Ay hasta parecía que lo estaba oyendo al susodicho hacer corajes, y mientras yo pensando para mis adentros que tanto insistir que anduviera limpiecito, tanto jalonearlo hasta la regadera, tanto jalarlo de las greñas para que terminara gustándole el jabón ¡qué cosas tiene la vida! Hasta yo creo que se me salió un suspiro porque en eso entreabrí el ojo y ví que todos se estaban congelando en la tele y de tanto frío me cobijé y me volví a quedar dormida abrazando al hooligan, todavía medio modorra le dije: “Vente mugroshho, mmmvente acá con mamá” y me lo acurruqué con todo mugre, que ya cuando le de por oler a loción seguro se va a ir a acurrucar con alguna escuincla lagartona y a mi me va a dar el tramafat cada vez que vea pasar un perro mojado y extrañe porque me acuerde que igualito olía mi niño, snif snif... ¡pos este!

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