11 junio 2007

LA GASTRITIS VIENE EN INGLÉS

LA GASTRITIS VIENE EN INGLÉS


¡Ay qué les cuento! Mi vida es un caos, un HOLOCAUSTO y es que ayer tardecita le sonó el celular al susodicho y ya todos sabemos que si llega a sonar en Domingo es un paciente que no aguanta el dolor, pero como el susodicho estaba de director técnico de la Selección de fútbol gritándoles de cosas a los jugadores me fui corriendo a contestar. No era paciente adolorido, más bien ahora el dolor se nos vino a nosotros, bueno… un poco más a mí, pues era la Sofiringa que llamaba para despedirse.

-Me voy de shopping a los Steits – dijo y a mí se me atragantó el hielo frappé de la copita de Anís que me acababa de servir el susodicho, según él quesque para cortar la grasa de la comida y así no nos da gastritis, y como si no tuviera suficiente todavía dijo que no sabía qué tanto se iba a tardar, “MESES” dijo.

-Espérame tantito – le dije y me fui corriendo por un Ranisen, ya que me lo había pasado con un nudo en la garganta le pregunté a cuánto equivale eso de “MESES”.

-No sé señora, es que también quiero aprender el Inglich como en el comercial del Jarmonjol – dijo la muy ingrata mientras yo sentía que se me bajaba la presión.

Me quedé con el teléfono igual que cuando en las telenovelas les dan la noticia de que fulanito tuvo un accidente, que entre que ni sueltan el auricular y se quedan con la boca abierta paralizados como jugando a las estatuas de marfil.

-¿Quién era? – preguntaron los niños.

-La nueva maestra de Grammar para el hooligan.

-Ay que bueno mamá, - dijo Lady Pubertiana, -ya ves que no da una con el verb to be.

Y ya no pude contestar nada, me imaginé a la Sofiringa dictándome la lista del super: “Señora, plis compre: Guan bimbo bred, a botl of Maestro Limpio and a box of ais crim for de kids” ¡qué cosa!

Ya cuando acabó el partido de fútbol, no sé quién estaba más triste, si el susodicho porque perdió la Selección o yo con la noticia.

-No te agüites mi vida, - le dije mientras le pasaba el brazo por la espalda, -hay que ver el lado amable-, y me solté a llorar un poco mientras el susodicho me veía feliz.

Creo que el susodicho a pesar de que su equipo perdió estaba satisfecho pensando que por fin su mujer sintió lo que es la emoción del fútbol, por eso ya ni le dije nada, menos cuando le pedí que si me servía “Anoder glass of anís for de gastritis aguditis dat is atakeishion mai estomac plis"


¡De cuándo acá la gastritis se nos iba a volver tan políglota!

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