12 junio 2006

LA ESTRATEGIA DE TUTANKAMON

LA ESTRATEGIA DE TUTANKAMON


No es por intrigar pero como al fin y al cabo este es un diario íntimo y ustedes no van a ir con el chisme a medio mundo, les voy a contar que la semana pasada el susodicho y yo andábamos que no nos calentaba ni el sol, bueno, correción, más bien que no nos enfriaba ni la luna jeje Teníamos ganas de unos frijoleiros que qué bruto, con un momento de tranquilidad como el que nunca tenemos. Por eso es que planeamos hacer mil estrategias para poder tener la noche de paz en esta casa.

La labor no empezó en la noche, naaaaaaa. El plan entró en función desde que cantó el gallo. Primero, levantar a los niños una hora antes de lo previsto para ver si acaso con un poco de suerte se les recorre el horario. ¡Pobres! Ahí los veía como zombis caminando a ponerse el uniforme, casi se terminan poniendo calcetines azules pensando que son los verdes de la escuela. El hooligan no dice nada pero se sorprende de que hasta tiempo le da para ver media hora de Dora la Exploradora y Lady Pubertiana que ni cuenta se da, por primera vez en la vida se fue bien peinada a la escuela.

Luego en la tarde terminando de dar la última cucharada a la sopa salimos disparados a la calle, el hooligan con la bici, Lady Pubertiana haciendo ejercicio de pupilas viendo a los muchachitos patinetos y yo tras de ellos cinco horas seguidas para que cuando lleguemos en lo que les caiga la cabeza a la almohada ya vayan dormidos. Pero llegamos a la casa y N-A-D-A. Hasta por ahí 3 horas después que apenas y empezaron a bostezar los condenados escuincles.

Por fin, queda todo en silencio, los hijos como muertos los pobrecitos, hasta voy a hacer la última prueba y me acerco a sus camas para levantarles el brazo y ver si cae con toda la fuerza de gravedad o si todavía queda una onda cerebral que les detenga el impulso. ¡Listo! Están en estado vegetativo. Entonces voy y me perfumo, me cambio el camisonzote de franela por algo más ligerito y sexy. El degenerado del susodicho espera plantado en la cama aprovechando para ver el resúmen del mundial y los últimos minutos que le quedan del control remoto de la televisión.

Ahí voy, cansada de estar arreando escuincles, me lavo los dientes y hago mi rondín de revisar que las ventanas estén cerradas, que la lucecita del baño esté prendida, apago la luz de la pecera, voy a tapar a los calenturientos canarios para que no empiecen con su cantadero a las 5 de la mañana, cierro la puerta de la entrada, subo los vasos de agua de todos, en fin, que no quede nada que nos distraiga y remato cerrando la puerta de la recámara porque tampoco quiero que mis hijos crezcan con traumas psicólogicos en la vida por sorprendernos en pleno frijoleiro.

Ya para cuando llegué, el susodicho estaba como en estado pétreo, ¡ahhh qué hombre este, ni momificado suelta el control remoto! Yo todavía muy melosa le doy un codazo y le digo con la misma tonadita de las viejas esas del comercial de media noche de “Las Colegialas”que quieren que les llamen a su hot-line, “Mi viiiida, ¿estáaaaas dormidohohoho?” (éste último "ohoho" ya fue como perrito muerto de sed)

Obvio que está dormido, es más, no nada más está dormido, el hombre está como muerto y me contesta apenas un “Guuuugggggggggsshhhh” de entre ronquido y respiración.

Así que ya mejor terminé acomodándome junto al Tutankamon este, quien quita y en una de esas resucita el condenado.




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