06 junio 2006

EL BUENO TINO DEL SUSODICHO

EL BUEN TINO DEL SUSODICHO

Apenas Lady Pubertiana me avisó que el Sábado venían las amigas a hacer un trabajo que por que tenían fecha límite de entrega el Lunes y tenían el tiempo encima, yo muy quitada de la pena le dije que sí ¡Qué lapsus brutus mío, qué horror!

Llegaron a las 10 a.m. de la madrugada todas con sus jeans esos que cuando se agachan, hasta ganas dan de echarles una moneda en “la alcancía” ¡qué cosa!

Yo no sé, pero las hormonas a esta edad son de lo más traicioneras que se puedan imaginar. Ya para las 5:30 de la tarde que todavía no terminaban, las niñas adentro disque trabajando y afuera un montón de escuincles patinetos en celo nada más rondando, casi casi con espuma en el hocico oliendo carne recién marinada.


Total, que cuando volteé la cara Lady Pubertiana ya tenía la sala llena de escuincles y más me tardé en hacerles una jarra de agua de limón que ya estaban dos muy abrazaditos en el sillón del fondo.

Mi papá solía ir bajando las escaleras entonando con una garraspera de aviso, y al segundo “Ejem…” que oíamos el susodicho y yo sabíamos que nos quedaban 12 escalones para peinarnos y sentarnos en los polos opuestos del sillón. Pero los escuincles despreocupados de ahora, con todo y que le das doble pasada al mismo escalón ni se inmutan los condenados.

- Vienes acá escuincla- le gritó el susodicho a Lady Pubertiana con apenas un chisguete de voz de afónico que quedó de tanta garraspera ejem ejem precautoria.

- ¿Ahora qué? – contesta esta escuincla torciendo la boca desdesdenantes de que el papá eche su speech.

-La próxima vez que vea a dos enroscándose en la sala les cae un chanclazo oíste- le dijo el susodicho casi en señas, agachando la ceja y disparando su pantufla directito al vaso que estaba en la barra de la cocina.

Ya ni me quejé del tiradero de vidrios al fin y al cabo ya le quedó muy claro a esta escuincla que mientras su papá tenga buena puntería en esta casa ningún gato se va a comer la longaniza ¡faltaba más!


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