12 mayo 2006

LOS REGALOS DEL HOOLIGAN

LOS REGALOS DEL HOOLIGAN


Nos quedamos solos en la cocina el hooligan y yo mientras los demás ya estaban dormidos. Y es que este pobre escuincle tiene un gen de perro de mercado que le corre por las venas que no vieran: Ve comida y no se va, tiene sueño y empieza a dar vueltas hasta que se echa y ni siquiera le importa el suelo frío mientras se sienta acompañado, ¡pobrecito! Nada más le falta mover la colita.

Ahí, en la soledad de la noche, ya después de haber festejado el día de las madres se me acerca con una cartita que casi tuve que traer un grafólogo para entenderle. Con razón me dice la maestra, “De que es listo es listo, poco a poco va a soltar la mano”, pero el pobre todavía no entiende que hay que soltar la mano sobre el papel, no sobre la patineta.

En pocas palabras dice su cartita "que me quiere y que me va a comprar con su dinero un juego de atrapar bichos" y cierra diciendo que quiere que al final ponga SI o NO debajo de la rayita si es que acepto. ¡Dios de mi vida, como que esto ya lo viví antes!

-Si no quieres, lo puedes cambiar por un juego del Gameboy- me dice el muy tierno que se nota a leguas que siempre piensa en los demás ¿verdad?

-Gracias mijito- le dije mientras lo abrazaba con los ojos de Remi y el escuincle se me queda mirando, como un hilo, como un imán de pupila del ojo hijo a pupila del ojo madre sin despegarme la vista y suelta un berrido.

-Buaaaaaaaaaaaaahahahahaha… ahh..ahhh..ahh – hasta le suspiraba al final para tomar más aire, -no te gustó lo que te escribí-hihiiii…iii.

Pobrecito, todavía no entiende que también se llora de felicidad, más cuando agarran el mantel recién traído de la tintorería para limpiarse los mocos y le das un sopapo al mentado escuincle para recordarle que su madre lo quiere más que al cargo extra que cobran por quitar manchas extrañas.


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