19 abril 2006

UNA VEJEZ SUBLIMINAL

UNA VEJEZ SUBLIMINAL


El es mi suegro. Cuando en una reunión va toda la familia y dicen: “Estos son los hijos: fulanito, sutanita, menganito (que son 10) y aquel es el semental” mi suegro, que es bajito, crece 10 centímetros y se le infla el pecho de orgullo más que cuando gana la Selección Mexicana.


Con todo y que tiene 85 años todavía tiene ganas de salir a pasear con la vecina. Yo hasta lo animaba, ¡total! viuda ella viudo él, qué más da, hasta que me enteré que al hombre le gustaba la hija no la viuda ¡válgame el cielo! Desde ahí que al susodicho le saco todas las mañanas su frasquito de ginko biloba para ayudarlo a parecerse aunque sea un poquito a su papá.

Por eso todos los días a media noche cuando pasan unos comerciales de media hora de un tal Eme Force, le subo al volumen subliminal a ver si por obra y gracia del cielo ilumina a este hombre que está roncando para que a los 85 aunque ya no se acuerde de nada por el alz heimer, mínimo la palabra FRIJOLEIROS le diga algo y se acuerde que todo lo que no se usa se echa a perder ¡faltaba más!

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