17 marzo 2006

LOS BENEFICIOS DE UNA GUERRA

LOS BENEFICIOS DE UNA GUERRA


Como decía en un e-mail que me mandaron hace mucho y desde ese día me da por rezar muy seguido eso antes de dormir: “Dios, dame tolerancia por que si me mandas fuerzas a este lo mato” y es que yo no sé si a los matrimonios de la humanidad les haya pasado un día que se echan un round a tres caídas sin límite de tiempo y al final nadie gana. Es raro les juro, por que siempre hay un ganador para todo: gana un equipo en el mundial, ganan en las olimpiadas, ganan en el MELATE, ganan los que disfrutan la vida y a veces hasta el equipo de los Pumas gana, ¿pero que no gane nadie? Eso es justo es lo que me pasa a mí y estoy que me muero, sí…muero.


En medio del pleito luego luego se me vino a la mente un muchacho del programa ese de Replay que le encanta ver a Lady Pubertiana, que decía que en un accidente que tuvo en cosa de segundos vio pasar su vida entera, igual pasa con la pareja cuando le estás recordando cómo se llama su madrecita, se te pasa por la mente el vestido de novia, como se fue descarapelando el esmalte de las uñas blancas en la luna de miel, el desayuno espantoso que cocinó tu marido la primera vez que se ofreció a hacer algo en la casa, y la de veces que me he dormido plantándole los pies fríos encima, T-O-D-O la vida como si fuera un archivo en zip ¡qué cosa!


Así terminamos el susodicho y yo ayer, en una esquina cada quien odiándonos como dos perros ladrándose de casa a casa, pero a la vez pasándonos la sal, sirviéndonos agua, turnándonos el platón de la ensalada. Todavía en la noche cuando me acosté, de esas veces que tienes tanta flojera de volverte a parar por que ya estás bien acomodado, le pedí al susodicho que me pasara un kleenex porque siempre que estoy enojadísima me vuelvo alérgica a él y me da por moquear todo el santo día, y él que iba pasando por enfrente se desvió y se fue por el kleenex sin decir ni pío sabiendo que se lo pedí para limpiarme MIS mocos, que ahora son SUS mocos por que él me los provoca.


Lo único bueno de estos casos es que cuando en esta casa explota la bomba, al susodicho aparte de salirle espuma por la boca que parece cerveza le entra tal remordimiento de conciencia que termina siendo lo que nunca: DADIVOSO. Para pronto Lady Pubertiana que ya se la sabe aprovecha y en lugar de darle pena que sus padres estén peleados se aprovecha y se suelta pidiendo toda la papelería habida y por haber y ¡zaz! El susodicho llega con todo eso y más. Le pide un plumón indeleble y le trajo 3 de diferentes puntas, le pidió hojas para imprimir y trajo quinientas, le pidió una cartulina azul y le trajo cuatro distintos tonos y luego abrí el refrigerador y lo mismo.

Por eso no sé a estas alturas que sea peor, si sacar la bandera blanca y hacer tregua o tener la alacena completa..

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