01 febrero 2006

PARA CUANDO ALCANCES EL TIMBRE...

PARA CUANDO ALCANCES EL TIMBRE...


Yo creo que en alguna caja de cuando nos mudamos a esta casa venía escondido un aparatito filoso tipo cuter especial para cortar cordones umbilicales y es que todo me ha cambiado con mi querido hooligan que antes era peor que mi sombra, a donde me moviera yo, ahí pegadito iba él, pero ahora véanme, ya hasta puedo ir al baño en completa privacidad ¡qué cosa!

Todavía me acuerdo que le dije al susodicho que me quería embarazar antes de cumplir los treintas y el semental este ya tenía planeadas todas las estrategias habidas y por haber para cumplir: que si flor de loto, que escuchando a Sinatra, que comiendo sin sal, que un día saltaba del ropero y el otro no, que tomando cervecita para relajarse ¡bueno una de cosas que no vieran! Jamás en su vida ha sido tan ordenado ni para el trabajo ni para las cuentas, se le olvida todo, pero eso sí, no hubo un día que este hombre dejara de cumplir su obligación para con su descendencia ¡Viejo mañoso, tan sacrificado siempre!

Después que nació el hooligan ya no hallaba cómo regresarlo ¡qué horror! Ojeras y ojeras hasta la fecha, que por más que le he buscado por todos lados a este escuincle, no le he encontrado dónde se apaga. Ya ven que hasta un día le puse un cd de la Trevi al revés, toda la santa noche se escuchó el “Tienes que obedecer, Tienes que obedecer” y ni así que funcionó nada.


Pero ahora lo veo, justo en este mismo momento en el que les escribo esto, deslizándose en su patineta mientras el viento le va pegando en la cara, casi casi todavía me huele a pañal meado y mírenlo, todo un hombrecito que se siente tan independiente que ya no quiere que lo salga a cuidar a la calle. Y ahí anda, dando saltos entre un montón de escuincles de esos que ya tienen acné en la cara y todos diciendo que cómo es posible que tan chiquito y tan … tan…tan…¡Ay Dios mío, qué nostalgias! Y es que nada más díganme una cosa, ¿cómo se deja a un hijo que todavía no se limpia bien la cola? ¿CÓMO?



Yo nada más espero que algún día este niño crezca lo suficiente como para alcanzarle la boca a la novia sin tener que subirse en una sección amarilla, y que sea un hombre trabajador, un hombre importante, un hombre que haga historia, qué digo…simplemente un buen hombre con todas las que eso lleva, aunque para su madre siempre seguirá siendo ese niño de allá afuera que ni brincando alcanza el timbre.

¡Ahhhhhhh lo que no hará una por aumentar las efemérides!

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