13 febrero 2006

MEDITANDO ANDO

MEDITANDO ANDO


Tengo un amigo que es algo así como mi héroe virtual, se llama Bruno Ruíz y es un escritor excelente. Resulta que Bruno practica sin fallar la meditación, dice que le ha ayudado a mejorar distintos aspectos en su vida. ¡Qué bárbaro! Desde que me va contando sus experiencias con la meditación por el messenger yo por automático me voy desconectando y es por eso que a mi me dieron ganas de querer practicarla.

Para pronto le escribí un mail para saber cómo empezar y muy atento me mandó algunos pasos. Yo no entiendo de verdad cómo le hace, créanme, yo le pregunto al susodicho cuando está callado en qué piensa y él me contesta “Nada” y luego Bruno me dice que me relaje y que ponga la mente en blanco ¡Ayyyy Dios qué miedo me dan estos hombres de veras!

Y es que yo voy me quito los zapatos y me pongo ropa floja, me siento y empiezo con la respiración y a relajar los músculos, a que todo fluya, a ir dentro de mí misma según dijo Bruno.


"Oooommmmm, Oooommmmmm" empiezo a decir en un tono quedo porque cuando meditan en las películas siempre salen diciendo así y cruzando las piernas con una facilidad que Dios guarde la hora, el día que logre que las piernas se me queden estáticas en esa posición por al menos 2 minutos seguidos le grito al susodicho para que rapidito venga a tomar una foto para que los demás me lo crean.

"Ommmmmm" repito mientras respiro y antes de que termine la última eme me acuerdo que no he pagado el maldito teléfono y hoy es el último día. ¡Dios de mi vida! Para tomar otra vez inspiración cuesta, pero no importa, estoy en el renglón y con la motivación igualita a las veces que me dicen mis cuñadas “¿Adelgazaste?”, y entonces vuelvo “Ommmmmm- Ommmmmmm” ¡Qué barbaridad no puedo creer tanto silencio! Y entre que abro un ojo y lo vuelvo a cerrar noto que en el rincón del mueble hay una telaraña colgando y me viene a la mente la desgraciada de la Sofiringa que siempre sacude por donde la suegra ve, y así continúo respirando.

Bueno qué les digo, a mi con estas cosas de la meditación en lugar de dejarme la mente en blanco me la deja llena de pendientes de los que ya no me acordaba, con decirles que en una respiración me vino a la mente como en un flashazo de esos que pasan en las telenovelas cuando hablan como en recuerdo sin mover la boca, que el otro día que llovió muy fuerte dejé cerrada la ventana de la casa de junto que está abandonada, por donde un gato siamés se metía todos los días, ¡Ay con razón no lo he visto al pobre! Todavía fui y regañé al hooligan por estarle poniendo trampas al mentado gato para que se cayera de la barda. ¡Ayyy qué horror, si la matona soy yo! Ya ni me atrevo a abrir la ventana de nuevo porque segurito que eso huele a morgue de gatos.

Ahora voy andar por el mundo con los músculos muy relajados y el espíritu en calma de tanta meditación pero con la conciencia maullándome en cada descuido.


Yo creo que algo estoy haciendo mal, mejor me voy a releer el mail que me mandó Bruno, capaz que me dijo de las chakras y yo entendí que me ponga las chanclas ¡qué cosa!




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