23 enero 2006

SE VENDE ESTA CASA

SE VENDE ESTA CASA



Ahora vengo de ver el letrero colgado de Se Vende a nuestra antigua casa. ¡Ay qué nostalgia me da se los juro! Siento como que me van a vender una pierna, o un brazo, o medio pié y es que entre esas paredes se quedó escrita nuestra historia.

Nos mudamos hace poco a la nueva casa, una que queda frente a mis papás y mi hermana, así que entre estos vecinos todo queda entre familia y aunque aquí donde vivimos está muy cómodo y muy seguro para los hijos, sigo sintiendo ese lazo que se queda en la cocina donde le preparé tantas meriendas al susodicho cuando nos quedábamos platicando él y yo aprovechando que los niños estaban dormidos, aquel patio donde tuvimos 15 canarios que cuando cantaban todos juntos hacían más escándalo que la música rockera que ahora escucha Lady Pubertiana.

Ahí la ví crecer a esta escuincla, cuando apenas y decía “Mamita me pones cdemita a mi mano”, y a mi querido hooligan que dejó escurrida su baba por todos lados cuando apenas le salieron los dientes. Ahí se quedan todos los vecinos que había bautizado el susodicho: La Pañalona, Los Aristogatos, El Tigre Toño, Los Tortugos y la vieja que hacía que se le cayera la baba cuando pasaba muy perfumada la muy lagartona. Todos se quedan siguiendo con sus vidas mientras nosotros hacemos la nuestra, llevándonos en la memoria un trocito de todo aquello.

Y aunque esta casa que ahora habitamos ya empieza a tomar el calorcito de cada quien y ya el susodicho empezó con su síndrome de cura a bautizar a medio mundo y gracias a eso conocimos al Perro, a La Charito, a la gritona, a Los Benitos y a otra lagartona que pasa quesque haciendo ejercicio enfundada en mallones con las piernas más duras que el piso de la cocina la muy desgraciada, y sé que mientras aquí vendrán otros momentos donde los novios de Lady Pubertiana le causen gastritis al susodicho y las hazañas en patineta de mi querido hooligan me saquen canas verdes, allá siempre vivirá ese principio que me llena de nostalgia y que fue la primera página de nuestra historia.


Así que aquí estamos otra vez, con el lápiz bien afilado listos para escribir páginas y páginas a este nuevo cuaderno de nuestra vida.


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