06 enero 2006

MI QUERIDO BALTAZAR, ¿A QUÉ HORA VAS POR EL PAN?

MI QUERIDO GASPAR,
¿A QUÉ HORA VAS POR EL PAN?


Todo empezó en una reunión que organiza mi vecina donde cada mamá lleva un regalo para su hijo y se lo damos todo a unos vecinos que se disfrazan de los Reyes Magos para que ellos los repartan, así los niños sienten una probadita de lo que verán bajo el árbol .

Resulta que el vecino que siempre le toca disfrazarse de Gaspar es un muchacho alemán más alto que el pino de Navidad fortachón y guapísimo, como modelo de revista el desgraciado, que hasta ganas dan de ir a sentarte en sus piernas para pedirle cosas. Uuuy la de cosas que le pediría una ¡faltaba más!

Y es que perdónenme, pero no es lo mismo que un regordete ya viejesón que le aprieta hasta la túnica diga: “Feliz Año Nuevo” a que un Gaspar de 1.93 y ojos azules que lo único que le aprieta sean las mangas del traje por tanto músculo que se carga diga con una voz suave: “Gluckliches Neus Jahr” así de un tiro, que aunque nadie le entienda casi casi le van sonando cascabeles a lo largo de sus alemanas vocales.

Pero este año todo nos cambió, las mamás estamos de luto pues optaron porque este Gaspar ya no viniera gracias a que los niños de ahora ya no se les puede engañar con el cuentito ese de que el camello es Made in Alemania.

Luego luego empiezan estos niños con que “Ay mamá ese Rey Mago se parece a Ralph”, “Ay mamá, de cuándo acá Gaspar tan musculoso” y cosas así.

Entonces el susodicho se plantó la túnica y el turbante, ¡qué bárbaro! le quedaba que ni mandada a hacer, con esa mezcla de persa-mexicano que Dios guarde la hora. Se acercaban los niños y hasta les hablaba con un tonito extranjero rarísimo que se inventó y hasta lo volteaban a ver con una sonrisa y con los ojos brillando de la sopresa y así estuvo todo muy lindo y los niños se fueron satisfechos.

L-á-s-t-i-m-a, de verdad qué lástima que los niños despierten de ese mundo infantil mucho antes que las madres hayamos despertado del mundo de las fantasías pero bueno, en el fondo no me puedo quejar después de todo no cualquiera se duerme con Gaspar.

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